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El Diablo está metido en los detalles y también en las billeteras. Aunque puede ser tomada como anécdota, la Mesa Directiva del Congreso que encabeza Ana María Solórzano perdió, otra vez, la gran oportunidad de demostrar sentido de las prioridades y manejo político. Regalar billeteras de cuero a 1,295 padres y 850 madres del Poder Legislativo no es solo una ostentación y una evidencia del despilfarro sino también una demostración de ignorancia sobre las necesidades de los trabajadores. Escuchaba a Verónika Mendoza en el programa de Patricia del Río que hace años se demanda un lactario o una guardería para los hijos de quienes laboran en el Parlamento. Eso sí les mejoraría su calidad de trabajo, es más, se estaría cumpliendo con la ley. Pero no. En vez de analizar el gasto y usar un presupuesto de manera adecuada, usan 335 mil soles de los tributos pagados por los peruanos para comprar billeteras Renzo Costa.

Desubicación total de la señora Solórzano que, encima, argumenta que las criticas son porque no queremos que les regalen "productos de marca". Claro que todo el mundo tiene derecho a regalar lo que quiera. Carteras Louis Vuitton, una tarjeta de crédito, vestidos de Carolina Herrera, etc, pero no con plata del Estado sino con la tuya.

Los ciudadanos tenemos derecho a exigir que los presupuestos del Estado se gasten de manera racional y adecuada. De eso se trata. ¿Tan complicado es captarlo? Temo que sí. Cualquier trabajador lo que quiere, más allá de regalitos circunstanciales, son condiciones laborales de calidad. Prefieren no tener billetera y sí un ambiente donde sean respetados por el trabajo que realizan.

Y sobre todo, quieren salarios dignos, con los que puedan educar a sus hijos y, si es posible, comprarse lo que les dé la gana.

Pero coincidiremos en algo con la presidenta del Congreso: Las 2,102 billeteras "salieron del mismo cuero".