DEBIÓ ANULARSE. Boateng define el 1-0. La pelota había pegado en la mano de Zapata. (Reuters)
DEBIÓ ANULARSE. Boateng define el 1-0. La pelota había pegado en la mano de Zapata. (Reuters)

MILAN.– En la capital de la moda, al Barcelona le regalaron una camisa, pero de fuerza. En la capital de la moda, al 'Barza' no le sentó la ropa apretada. Tan apretada como la marca de otro histórico como el AC Milan, que combinó el traje con el overol para ganar 2-0, con polémica, en la ida de los octavos de final.

Messi es un peligro latente, salvo cuando no le llega la pelota o lo rodean tres adversarios. Allegri puso un once con tres delanteros (Boateng, Pazzini y El Shaarawy) y un creativo (Montolivo), pero el secreto fue que todos corrieron.

La primera chance llegó con Boateng a la salida de un córner a los 20'. A esas alturas, el 'Barza' sentía que el uniforme de favorito le era incómodo. Messi la tomaba y la marca era asfixiante; en cambio, Pazzini y El Shaarawy eran un dolor de cabeza para Puyol y Piqué. Igual, ninguno se hizo daño.

CON POLÉMICAA los 56', el partido se comenzó a teñir de 'rossonero'. Montolivo cobró un tiro libre, el balón pegó en la mano del colombiano Cristian Zapata, y Kevin Prince Boateng la mandó al fondo. Era mano, pero fue gol.

Barcelona se sintió más atado que nunca. Messi no era Messi, Iniesta solo se parecía a Iniesta, y Xavi intentaba ser Xavi. Pero el Milan era el Milan que se necesitaba: marca, presión, aplomo… Y Montolivo en plan del hoy juventino Pirlo.

A los 76', Iniesta asustó con un bombazo, pero el bombazo que hizo daño fue el de Muntari para el 2-0, tras gran acción de Montolivo, Niang y El Shaarawy.

Puyol se rompió la frente a los 86' y el 'Barza' terminó con la herida abierta.