Una mirada al vecino del este

"Bolsonaro está a favor de la tortura, defiende la dictadura militar y propone ametrallar los barrios donde vivan delincuentes. Ha afirmado que negros y mujeres son una carga para la sociedad".

Jair Bolsonaro

Bolsonaro subió cuatro puntos porcentuales al 36% de la intención de voto, mientras que Haddad cayó un punto a un 22%, según la encuestadora Ibope. (Foto: AFP)

Augusto Rey
Augusto Rey

Aunque no han faltado motivos para concentrarnos en la agenda interna, es importante no perder de vista a los países vecinos. Especialmente Brasil, donde Bolsonaro, un candidato abiertamente fascista, misógino y xenófobo, arrasó en primera vuelta y casi seguro ganará la presidencia a fin de mes.

En los últimos dos años, el péndulo político en Sudamérica volvió a la derecha. Pero lo de Bolsonaro en Brasil no se trata de una agenda dirigida a la privatización y al recorte de libertades individuales, sino de una amenaza de otra envergadura que recoge lo peor de los nacionalismos fascistas. Es un peligro para Brasil y el mundo. Es el mismo populismo que podría cocinarse en el Perú que pide sacar a los militares a la calle, que quiere a la Iglesia anacrónica más cerca del poder y que no duda de terruquear a todo el que piense distinto.

La agenda de Bolsonaro es tan cavernaria que ha unido en sus críticas a figuras opuestas en el extremo político. Hace unos días, Roger Waters, fundador de Pink Floyd, lo criticó públicamente en un concierto. Francis Fukuyama, uno de los más influyentes pensadores liberales de estos tiempos, hizo lo mismo en sus redes sociales. Ambos fueron tildados de ¿comunistas? por los seguidores del candidato.

Bolsonaro está a favor de la tortura, defiende la dictadura militar y propone ametrallar los barrios donde vivan delincuentes. Ha afirmado que negros y mujeres son una carga para la sociedad y dice que no tendría problema en golpear a dos hombres que se besaran en la calle. Desconfíen de quienes lo celebren por estas tierras.

Otra: estaba cantado que la Ley Mulder sería declarada inconstitucional. No me queda duda de que sus promotores lo sabían. Inadmisible la forma en que perdemos el tiempo con politiquería y dejamos pasar los cambios urgentes.

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