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Las encuestas así lo demuestran y también el sentido común de la calle; hasta en El Comercio una de sus principales articulistas, regocijándose, termina su escrito con un "¡Viva, Urresti!". Avivato, (Daniel Urresti, actual ministro del Interior) responde a quien lo critica con una frase de doble sentido dicha ante la prensa, con una mueca sarcástica propia del niño travieso del colegio. No existe día en que no aparezca en la televisión y pareciera que nunca se cansa.

A diferencia del ex asesor presidencial Adrián Villafuerte, ácido y mudo, sus compañeros guardan la imagen de un cadete locuaz y vivaracho.

En la lucha contra la subversión se destacaba por cumplir las órdenes más riesgosas, caiga quien caiga, y esto fue parte de su catecismo antiterrorista.

Siempre tuvo entre ceja y ceja al periodismo y a los organismos de derechos humanos, ya que estos olfateaban los encubiertos casos de la "guerra sucia".

Cuando estuvo en el cuartel de Castropampa de Huanta, en Ayacucho, en 1988, como jefe de la Sección de Inteligencia, se involucró en uno de los crímenes que hasta ahora lo tiene en pindinga.

El joven periodista de Caretas Hugo Bustíos no era bien visto por los jefes militares por sus reportes periodísticos y la Sección de Inteligencia lo catalogaba como un colaborador de la subversión; fue asesinado por los militares y su cuerpo dinamitado (para echar la culpa a los terroristas). Hubo un testigo y el caso pasó al fuero común.

Después de años, la sala judicial condenó a un militar conocido como 'Ojo de Gato' y al jefe del cuartel, por entonces comandante del Ejército Víctor La Vera.

Pero estando en prisión este último declaró que el capitán Daniel Urresti ('capitán Arturo') fue el que organizó el criminal operativo, y el caso se ha reabierto.

Urresti lo niega y ha calificado de "delincuente" a su anterior jefe. De cuidado ¿no?