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Enrique Castillo,Opina.21ecastillo@peru21.com

Los audios que se vienen difundiendo, y que involucran en situaciones no muy claras al ministro de Defensa, y ahora también al primer ministro, pueden empezar a poner al descubierto un lado gris del Ejecutivo que podría llegar a convertirse en un talón de Aquiles.

El ministro de Defensa, el mismo que en una juramentación pública y televisada no se cuida al momento de recibir las indicaciones de la primera dama y salir raudo quizás a cumplirlas, es 'chuponeado' al momento de decirle a alguien –¿por qué hasta ahora no sabemos con quien hablaba el ministro?– que recibió la "luz verde" de la esposa del presidente en un delicado asunto propio de su despacho.

El mismo ministro, esta vez acompañado y apoyado por el premier –en ese momento nada menos que ministro de Justicia–, es grabado cuando trata de influir en una jueza con la extraña anuencia del presidente del Poder Judicial de esa época.Obviamente no es lo único que los 'chuponeadores' deben de tener en el 'menú' referido al ministro de Defensa. Deben de haber muchas cosas más que podrían poner en evidencia otros 'asuntos' y arrastrar a otros ministros, como en este caso al premier. Por esto, la presencia de ambos en el gabinete se convertirá en una carga pesada para el Ejecutivo –cosa que todos preveían, menos el presidente y su esposa– y significará la aparición de un nuevo 'rabo de paja' –como el caso Antauro Humala y el Tribunal Constitucional o Nancy Obregón y la campaña del humalismo– que debilitará y le quitará legitimidad a cualquier acusación que haga el Ejecutivo.

El presidente puede evitar darles gusto a quienes piden la renuncia del ministro de Defensa y del primer ministro. Pero, con esa actitud, el más perjudicado podría ser el propio mandatario.