Por: Milka Dinev - Experta en salud reproductiva

La atención general del país está centrada en la pandemia del COVID-19. Sin embargo, veremos un incremento en los indicadores de muerte materna y de embarazos no deseados si no hacemos algo ahora mismo.

Las personas siguen teniendo sexo, pero los servicios de salud sexual y reproductiva y de planificación familiar en especial no atienden. Tampoco tenemos atención prenatal. La mayoría de los establecimientos de salud públicos o privados han cerrado sus consultorios externos y están todos abocados a solo atender emergencias.

Debemos aprender de la epidemia del ébola. En los países más afectados, la muerte materna aumentó en 22% y los embarazos no deseados en 200% pues el sistema de salud estaba totalmente enfocado en el ébola y nadie pensó en que los servicios de planificación familiar y de cuidado prenatal son indispensables y son un derecho.

¿Qué puede hacer el Ministerio de Salud ahora mismo y que no requiere gasto extraordinario?

Autorizar el expendio sin receta médica en todas las farmacias públicas y privadas de la anticoncepción oral de emergencia (AOE), anticonceptivos orales y anticonceptivos inyectables (mensuales y trimestrales). Incluir una campaña informativa para acceder a la farmacia más cercana a su domicilio. Debería ser extensivo a los adolescentes con vida sexual activa.

Digemid podría velar porque las empresas farmacéuticas no estén subiendo los precios de anticonceptivos y otros insumos de salud sexual y salud materna.

Establecer un sistema de vales para las usuarias del SIS, para que puedan recoger sus anticonceptivos en cualquier farmacia sin pasar por la consulta.

Asegurar que todas las emergencias de todo hospital y clínica privada puedan atender los casos de violencia sexual según el protocolo: proporcionar anticoncepción de emergencia, tratamiento antirretroviral para evitar el VIH, así como antibiótico para prevenir infecciones de transmisión sexual por la violación.

Garantizar el control prenatal con toda medida para evitar el contagio del COVID-19. No hay forma de que una gestante con posibilidad de desarrollar una preeclampsia o eclampsia pueda ser atendida por teléfono o por telemedicina.

Finalmente, sería deseable una línea de apoyo telefónico para atender consultas de salud sexual y reproductiva. Varias organizaciones pueden proporcionar voluntarios para esa labor. Inppares y Apropo ya lo hacen.

Si no tomamos acción ahora, en nueve meses veremos los resultados.