Una conversación que ocurriera en uno de los 48 proyectos mineros del Perú. Veamos: un comunero (Juan) cuenta a otro que mil comuneros venderán a la minera “X”, a plazo y precio determinable, sus propiedades relacionadas con la concesión minera “Z” y le sugiere hacer lo mismo.

“Seguramente pagan una miseria”. Juan: “No. Los derechos de cobranza de los mil precios de las mil compraventas están unidos a los derechos mineros sobre ‘Z’ y sus valores se apreciarán en conjunto, como una tapa con su botella, según el valor y porvenir de ‘Z’”.

¿Cómo se logró eso? Juan: “Los derechos de cobranza de los precios se transformaron en cien mil títulos financieros. Lo realizó una titulizadora internacional tan buena como la que ayudó al Perú en los Panamericanos. Y, lo más importante, esos cien mil títulos cotizarán en el mercado internacional de capitales.

“¡Caramba! Los llevaron a la Bolsa de Nueva York, ¿qué hago?”. Juan: “Debes convertir tu propiedad en cien títulos financieros, venderlos desde el saque o ir viendo cómo sube o baja su valor en el mercado internacional de capitales. Es simple: si interrumpimos las carreteras y nos ponemos difíciles, nuestros títulos bajarán de precio y si hacemos lo contrario, subirán”.

Similar conversación tuvo Hernando de Soto (HDS) con sus antiguos enemigos. Esos que, al poner a un lado sus Banderas Pretexto, mostraron su sincero interés por su propiedad privada. Aquellos que, en el fondo, por ese interés, ejercen el poder antiminero del Perú, haciéndolo, por el momento, un país fallido.

HDS en el Día de la Energía de Laub / Quijandría / Gomero mostró quién y qué está detrás de todo y qué quieren. Agradezco la esperanza de la conversación sincera para el futuro del Perú

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