(Difusión)
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La tarde, del 14 de septiembre, un tráiler refrigerado que llevaba dando vueltas durante más de dos semanas con 273 cadáveres fue encontrado, en una solitaria avenida de Tlajomulco muy cerca a un terreno agrícola. Un chorro de sangre caía por la compuerta metálica manchando de rojo un campo de maíz. La noticia, que ha conmocionado a México y a toda la región, obligó al gobernador del estado de Jalisco, Aristóteles Sandoval, a despedir al director del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, Luis Octavio Cotero Bernal, por considerarlo responsable.

En este vecindario de Guadalajara, capital del estado de Jalisco y la segunda ciudad más grande de México, el 70 por ciento de los ciudadanos vive en extrema pobreza y sus vecinos cuentan, con resignación, que es normal encontrarse con cuerpos descuartizados en bolsas de basura.
Según datos oficiales, de un total de 444 cuerpos responsabilidad de la morgue estatal, solo 49 estaban en el servicio forense. Otros 273 en el camión encontrado y 122 en el estacionamiento de la morgue dentro de un segundo camión refrigerado. Según la Fiscalía, los cuerpos no identificados son de víctimas de la violencia y no pueden incinerarse al ser parte de una investigación judicial.

Imágenes que solían ser usuales en zonas rojas como Tamaulipas o Guerrero hoy se reflejan en Guadalajara. Morgues repletas de cuerpos, que deben ser guardados en camiones refrigerados como si fueran ganado. Instituciones colapsadas que no cumplen con los protocolos de registro e identificación de los fallecidos. Muertos que de modo irregular, son sacados de la morgue, para buscar otro lugar donde almacenarlos.

Pero esta situación no viene de la nada. Guadalajara fue la base general, durante los ochenta, de la primera organización criminal que abrió las puertas de México a la cocaína colombiana. Hoy es la cuna de un nuevo cartel. El más poderoso y el que más ha crecido tras la caída de las mafias clásicas: Jalisco Nueva Generación.

El gobernador priísta Aristóteles Sandoval, ha reconocido que “la ola de violencia los ha superado”. Revela cifras escalofriantes: los asesinatos han dejado 224 víctimas sólo en el mes de agosto, más de siete al día y una muerte violenta cada tres horas. Enero y febrero de este año fueron los meses más violentos en las últimas dos décadas, la cifra acumulada alcanza los 1,468, casi el total de 2017, cuando se rompió todos los récords de violencia en la historia reciente de México. Muchas más muertes que en los peores tiempos de la llamada guerra contra el narcotráfico, iniciada por Felipe Calderón en 2006.

Según un informe del diario el País de España, el Instituto Nacional de Estadística mexicano, informó que cada día mueren asesinadas más de 85 personas. El 2017 murieron 31,174, la gran mayoría por arma de fuego. La tasa de homicidios fue de 25 por cada 100 mil habitantes. Cifra que los coloca por encima de Colombia y Nicaragua. La tendencia de homicidios no ha dejado de crecer desde inicios de 2015 y todo apunta a que en 2018 las cifras van a superar a las del año pasado.

Aunque en todos los países hay robos, asaltos y asesinatos, para entender la violencia en México es necesario saber que la delincuencia está vinculada de alguna manera con los cárteles de la droga que controlan extensos territorios en todo el país. Ellos no se dedican únicamente al cultivo, elaboración, distribución y venta de estupefacientes, sino también a otras actividades delincuenciales como el robo, el secuestro, las extorsiones, la explotación sexual, la trata de personas, la venta de armas y el contrabando. Y no podemos olvidar, el pago de cupos, para permitir a las personas e industrias trabajar en las zonas controladas por el grupo criminal. Ni dejar de mencionar el pago que los migrantes y transportistas deben hacer para circular por los territorios de los cárteles.

Andrés Manuel López Obrador, presidente electo, ha anunciado durante toda su campaña y ahora a punto de asumir el gobierno, una estrategia nacional de pacificación, con la que espera reducir los índices de violencia que causan tantas muertes.