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Abraham Levy,Opina.21alevy@ambiand.com

Setiembre, octubre, noviembre y diciembre son la escalera que nos saca a los peruanos del frío invierno y nos lleva al calor y a las lluvias propias de la estación más festiva del año: el verano.

La "panza de burro" limeña, apelativo con el que hemos bautizado al cielo sin cielo de Lima, está cediendo espacio al sol en días recientes. Señal inequívoca de que viene el ansiado cambio de estación.

De hecho, también esta misma semana, las altas cumbres de la sierra están mostrando mayor presencia de nubes. Esto es más notorio en las tardes y en los Andes del sur y centro. Es el anuncio del inicio (débil como corresponde) de la temporada de lluvias en el Perú.

Por convención empezamos a contar nuestras lluvias el 1 de setiembre. De allí en más, todos los meses que acaban en 'bre' traen –uno más que el otro– crecientes lluvias en la sierra y selva, y un aumento del calor en la costa.

Esta primavera nos recibirá con la llegada de una onda Kelvin de agua caliente a la costa.

Hay razones climáticas para pensar que la llegada al clima de verano será algo más rápida que lo habitual, y que las lluvias en el interior, algo más escasas que de costumbre.

El Niño puede aún reaparecer en el último trimestre.