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Juan José Garrido,La opinión del directordirector@peru21.com

Como era de esperarse, el congresista Amado Romero ha negado que dijo lo que dijo. Parece trabalenguas, pero no lo es.

En un audio, propalado ayer por peru21.pe, se escucha al congresista Romero diciendo "yo le dije que estuve con Sendero, pero finalmente me aparté, porque no estaba de acuerdo con la guerra". Cuando dice "yo le dije", se refiere al presidente Ollanta Humala; en pocas palabras, el entonces candidato al congreso Amado Romero le dijo al entonces candidato presidencial Ollanta Humala que había pertenecido al grupo terrorista Sendero Luminoso.

Caben, para algunos, las interpretaciones; pero no cabe espacio para dudar de su antigua afiliación. Si decidió apartarse significa que estaba voluntariamente; si dejó de concordar con la guerra emprendida contra la sociedad peruana, enhorabuena. Pero ello no borra su participación y sus lazos con el sanguinario grupo terrorista.

Lo peor de este caso no es la negación del congresista Romero, sino la decisión del (entonces) líder de un partido político, que decidió callar sobre el tema, llevarlo en una plancha congresal e introducir (como a fin de cuentas ocurrió) al Congreso de la República a quien en algún momento estuvo a favor de la guerra popular armada.

El vocero del partido oficialista, Josué Gutiérrez, ha negado el conocimiento del presidente Humala, lo cual es –por decirlo de una manera– dudoso, ya que el vocero aceptó que no había conversado con el mandatario sobre el tema. Dice que al interior de la bancada no sabían, lo cual no se contradice con el hecho denunciado, es decir que el presidente –según Romero– sí sabía.

Sabemos que a Ollanta Humala no le gusta responder ante los cuestionamientos de la prensa; no obstante, este caso lo amerita. El pueblo peruano tiene que saber si el presidente sabía o no de dicha afiliación. No es una cuestión menor. Sendero Luminoso no es parte de nuestro pasado; a través de sus organismos de fachada, sigue todavía presente. Millones de peruanos merecemos la verdad.