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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

En lugar de reflexionar porque están perdiendo su bancada a pasos agigantados, han planteado prepotentemente que se vaya el que no esté de acuerdo y que sea reemplazado por su accesitario. Para ellos, la curul es propiedad de su agrupación y los que la ocupan no tienen ningún derecho a la disidencia ni al reclamo. Con lo cual han confirmado el motivo por el cual los están abandonando.

Más aún, quienes reaccionaron de esa manera son los mismos que quieren enterrar el voto preferencial y eliminar así la competencia interna que los podría dejar sin trabajo. Al final de cuentas, para ellos el Congreso debería de ser parcelado entre líderes partidarios quienes son los únicos que saben cómo el país debería ser manejado.

Incluso aunque sean rivales siempre se entenderán y sabrán cómo hacer la repartición –si el incentivo es adecuado– como hace un par de semanas lo demostraron. Por ello, lo último que necesitan son advenedizos malogrando el mercado, que con tanto esfuerzo han capturado, presentando proyectos con las reformas que claman los ciudadanos.

En realidad, uno podría decir que los males por los que están pasando serían un castigo merecido por haber traicionado a su electorado. En un caso, por considerar que su único objetivo es blindar de acusaciones a un exmandatario. Mientras que, en el otro, por estar solo preocupados por asegurar honorarios para algunos estudios de abogados.

De cualquier forma, los que votaron ilusionados por quienes se presentaron como jóvenes indignados dispuestos a pelear por el país que necesitamos, pero que luego con el resto se revolcaron, hoy están decepcionados y esperan que pronto no sean ni bancada con la deserción de un par más de invitados. Capaz en ese momento aprenderán el costo del mercantilismo partidario.