Como para que no quedaran dudas, Sendero Luminoso vuelve a participar de las contiendas electorales en el país; el domingo por la noche una columna senderista incursionó en San Miguel del Ene, Satipo, Junín –asesinando a 16 personas, entre hombres, mujeres y niños– y volvió a dejar su inequívoco mensaje de terror, insania y muerte.

Además de sus falsas arengas a favor de consolidar la familia, sus acusaciones contra las autoridades locales y sus expresiones enfermas contra homosexuales y lesbianas, los senderistas dejaron en el lugar tenebrosas advertencias políticas: “¡Pueblo peruano, boicot a las elecciones burguesas, no votar, votar en blanco, nulo o viciado! ¡Y quien vote a favor de Keiko Fujimori es traidor, es asesino del Vraem, es asesino del Perú! Nunca más Fujimori”.

La noticia de este sangriento suceso debe haberles recordado a muchos peruanos la vesania con que las hordas de Abimael Guzmán –que ahora se disfrazan bajo el nombre de Movadef– realizaban sus ataques a poblaciones indefensas durante los ochenta. Cuando el terrorismo se movía a sus anchas entre los poblados más apartados de la selva y la sierra peruana y cobraba víctimas cotidianamente.

Es cierto que del SL armado existen ahora solo remanentes, columnas que sobreviven sobre todo por los servicios que le prestan al narcotráfico, pero el discurso político –las ambiciones de “tomar el poder”– sigue estando ahí. Al igual que sus métodos: el asesinato cobarde, la intimidación, el terror entre los ciudadanos. Las armas a que recurren los grupos de la ultraizquierda para imponer sus proyectos políticos totalitarios y socavar los fundamentos de la democracia, exhibiéndola como un sistema político débil e ineficiente, son y serán inaceptables.

La sangrienta “limpieza del Vraem” de la que hablan los panfletos repartidos en el escenario de este bárbaro crimen –y que recuerda la bestialidad de la masacre de Soras, en 1984 en Ayacucho, a cargo del mismo Víctor Quispe Palomino, alias ‘camarada José’, actual cabeza de los senderistas en el Vraem– está dirigida a los ciudadanos y a los electores en el Perú, sobre todo a quienes creen en la democracia y a quienes pretenden votar por Keiko Fujimori.

Esta matanza vuelve a mostrarnos, entonces, el rostro de Sendero Luminoso, un viejo enemigo del Perú cuyo brazo político, el Movadef, hoy intenta imponerse en nuestra sociedad al amparo de Perú Libre.