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Nano Guerra García,Opina.21nano@somosempresa.com.pe

Un discurso breve no tiene por qué ser intrascendente o vacío. Hay una célebre frase de Descartes que se refiere a esto, cuando este le ofrece disculpas a un amigo por haberle escrito una carta muy larga: "Es que no he tenido tiempo para escribir una más corta", afirmó el filósofo.

Lamentablemente, esto no se cumple en el caso del mensaje presidencial por 28 de julio. Lo único rescatable es que, por segunda vez, el mandatario alude al término "emprendedor" en un mensaje a la nación.

La primera vez fue cuando asumió el cargo, hace dos años. Esto significa un avance para los que nos dedicamos a divulgar el concepto.

Sin embargo, la mención la hizo sin entender todo lo que esta definición comprende para nuestro desarrollo. Esto se entiende porque dijo que nuestra solidez económica actual se debía a las elevadas reservas del país, la firmeza del sistema financiero, el poder adquisitivo de la clase media emergente y el esfuerzo emprendedor de los peruanos, como si se tratara de aspectos diferentes, cuando no es así.

En realidad, todos estos aspectos se deben a uno solo, y que se mencionó al último: el esfuerzo extraordinario de los que generan, a todo nivel, riqueza y progreso, es decir, los que emprenden.

Creer que el Estado y los gobiernos son los que generan esto es poner la carreta delante de los caballos y, cuando uno está así de confundido, obviamente los mensajes son intrascendentes y cortos.