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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Como resultado de su apuro, en marzo pasado se tuvo que dar marcha atrás en las fechas de entrada en vigencia del nuevo cálculo de las comisiones debido a la avalancha de aportantes que no querían ser transferidos a la fuerza y a quienes se les dio un plazo inadecuado.

Ahora nuevamente se tendrá que postergar o cancelar el inicio de las aportaciones de los trabajadores independientes, ya que el esquema no ha sido debidamente informado. Ante esta lista de errores, uno se pregunta ¿cuál es el motivo para que el superintendente esté tan apurado? Su evidente desesperación por poner en marcha 'reformas' le está causando un serio daño a la credibilidad del sistema privado de pensiones.

Por otro lado, el Gobierno no está siquiera tratando de enfrentar la mayor distorsión previsional que arrastramos. Recordemos que el sistema de cuentas individuales a cargo de las AFP fue creado luego del colapso del sistema público de reparto, que desapareció los aportes efectuados por millones de peruanos durante muchos años y no les dio pensiones a cambio.

Sin embargo, absurdamente el Congreso de entonces decidió mantener –en la ONP– el sistema que había fracasado, en lugar de cerrarlo, con la excusa de que "el sector público tiene que estar representado" (¿?). Con lo cual se está creando un creciente y monumental pasivo que, eventualmente, bien podría quebrar al Estado.

Por ello, el superintendente debería dejarse de causar sobresaltos y, más bien, abocarse a solucionar los problemas de largo plazo, cerrando de una vez por todas el ingreso al sistema de reparto, el cual inevitablemente tendrá que ser subsidiado por el resto de peruanos.