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Fernando Maestre,Opina.21fmaestre@peru21.com

Suicidarse por perder un amor suele ser una reacción cada vez más común. Muchos creen que sentirse enamorado y tener una pareja equivale a que esta piense y sienta igual que el más apasionado. Por lo tanto, esperan ser correspondidos con la misma intensidad. Al romperse la pareja, imaginan que están ante el fin del mundo: un caos pasional donde su vida no tiene sentido. De ahí, pensar en matarse no es más que el siguiente paso. El problema estriba en que los jóvenes solo creen en el amor eterno cuando, en realidad, toda pareja que empieza tiene dos caminos: que ambos, con el tiempo, deseen seguir siempre juntos o que uno se desanime y rompa. Por ello, creer que la pareja será eterna es huir de la realidad (son más las parejas que se rompen que aquellas que siguen juntas). Son pocos los jóvenes que están preparados para aceptar que la ruptura es una alternativa natural y que quien entra al juego del amor debe estar preparado para aceptarla sin dramas. Por ello es fácil amar pero, antes de los 18 años, hay que tener presente que este amor puede ser flor de un día y, pese a ello, hay que seguir viviendo.