Foto: Difusión.
Foto: Difusión.

Paloma San Basilio,CantanteAutor: Gonzalo Pajares.gpajares@peru21.com

Paloma San Basilio fue la fantasía musical (y sensorial) de muchas personas. Protagonista de varios musicales y con una carrera que incluye Grammys y recitales con Plácido Domingo y José Carreras, se presenta este 12 de mayo, so pretexto del Día de la Madre, en el María Angola. Entradas: Tu Entrada (Plaza Vea y Vivanda).

Estás plena. ¿Por qué quieres retirarte de los escenarios?Precisamente por eso, porque uno debe tomar este tipo de decisiones cuando se está en plenitud; cuando las cosas se dan de forma natural y no por decadencia, desgaste o cansancio. Ahora estoy plena de energía, lista e ilusionada para enfrentar lo que se viene. Hay tantas cosas por hacer, que una no se debe quedar en un solo espacio. Soy muy inquieta y, por eso, me sorprende haber estado 40 años en un solo espacio, la música.

¿Qué viene después?Descubrí la pintura. Acabo de presentar mi primera individual en Madrid. Disfruto mucho con el acrílico, con los colores, con el concepto de abstracción; disfruto sentirme en un mundo libre. Y acabo de empezar a escribir artículos personales en la web del diario ABC.

Ya que hablas de tu multiplicidad, estudiaste Filosofía y Letras en la Complutense.Sí. Las Humanidades siempre van con uno. La mirada humanística estuvo presente siempre en mí, y se manifestó, por ejemplo, en mi curiosidad por la gente, por otras culturas. Siempre viví en este estado.

¿Cómo haces para cantar música comercial y no abandonar el toque humanístico?Intentando ser coherente, haciendo una música muy ecléctica –he recorrido del jazz a la balada–, realizando musicales. Para aprender a estar en un escenario, para desarrollar un trabajo escénico integral, el musical es la gran escuela. Allí una coordina sus capacidades como cantante, como actriz; interactúa con los otros personajes, con el público; cuenta cosas desde uno mismo, desde lo que se piensa. La pérdida de las humanidades es una degradación absoluta; el arte y la cultura son importantes porque te estructuran el cerebro; por eso, me da mucha pena la inmediatez en la que hoy ha caído el mundo.

Hablemos de los musicales que has hecho. Evita potenció su carrera…Evita me abrió las puertas de los grandes teatros de América. Después de hacer Evita pude recorrer América Latina una y otra vez y, allí descubrí que era el océano que quería recorrer, que era infinito su cariño hacia mí. Si hubiese circunscrito mi carrera a España, hubiera estado limitada, no hubiera podido cantar con quien he cantado.

¿Cuán infinita te has sentido?Somos un fluido inagotable. Cuando una siente que su escenario es el mundo, crece. Por eso, agradezco haber recorrido el mundo porque, como dijo Unamuno, viajando la gente amplía su horizonte y puede sentirse infinita, algo estupendo. Si uno se funde con el otro, se hace más grande. La mezcla difumina los contornos y enriquece. Uno no pierde su esencia al mezclarse.

Paloma San Basilio no es solo baladas…No. Mi generación estuvo muy influenciada por la música y la cultura anglosajonas, por el blues, por la música inglesa, por los sonidos que venían de California. Cuando empecé a cantar baladas me sentí como un pájaro enjaulado (risas). Después, gracias a Evita, a la ópera rock y los musicales sentí que eran un respiro para mí, pues en ellos podía cantar en otras rítmicas.

¿Fuiste un poco hippie?Sí, soy de la generación hippie. Acabo de escribir un texto que se llama 'California Dreams', donde hablo de la sensación de bandas como The Mamas & The Papas, de la libertad, de nuestra convicción de que todos podíamos ser buenos…

¿Tomaste ácidos, fumaste marihuana?Siempre fui un bicho raro y nunca fui una seguidora acérrima de alguna corriente determinada. Por ejemplo, como mis amigas decidieron fumar, yo decidí que no lo haría solo por seguirles la contraria. Además, yo soy un generador propio de energía y no necesito elementos externos para producir energía, entusiasmo, ilusión. Por otro lado, me gusta tener el control de mi vida, no me gusta ponerla en manos de algo ajeno o que no valoro.

Pero sí hiciste el amor y no la guerra…Por supuesto, siempre el amor, nunca la guerra. Mi generación fue la de la ruptura, pero hay que huir del estereotipo, y lo hippie tuvo mucho de esto. Hay que apreciar la libertad, pero esta consiste en tener la capacidad de decidir, no de hacer lo que a uno le dé la gana.

Aquí se te vinculó con Alfonso Barrantes, ex alcalde de Lima…Eso me hacía gracia. En lugar de preguntarme por mis canciones o mi carrera me hablaban de él. Era una persona estupenda, a quien respeté mucho. Lo vi un par de veces cuando fui a Lima. Aunque no tuvimos una amistad profunda, sé que era una persona entrañable: me hizo un regalo precioso, un chal tejido por su madre; este gesto me pareció de una enorme ternura.

AUTOFICHA

- La música electrónica me parece un territorio fascinante. Mi hija me sumergió en ese mundo, me hizo entenderlo y amarlo y, luego, usarlo en mis creaciones.

- Mi hija estudió música en Berklee. Es compositora, arreglista y productora, y siento que es mucho más bella y más talentosa que yo (ríe).

- Mi relación con mi madre fue distinta de la que yo tengo con mi hija, pero ambas tienen un denominador común: un amor inmenso y una generosidad sin límites.