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Un niño que ya había logrado el control de esfínteres empieza a mojarse el pantalón sin previo aviso. Otro, de 5 años, es encontrado con sus calzoncillos sucios con heces desde hace varios días. Estos niños no pueden proporcionar una explicación real de lo que les está pasando y, en muchos casos, hasta se avergüenzan de ello.

Esto es lo que se llama enuresis y encopresis de tipo 2, la pérdida del control de esfínteres en los niños. Los padres se desesperan, pues ya parecía que el niño había aprendido a manejar su cuerpo, y empiezan a presionar para que vuelvan a controlarlo, hasta llegar a los castigos. Se convierte en el gran tema de la casa.

Lo curioso es que muy pocas veces esto es un tema práctico o conductual consciente. Es, más bien, un síntoma de algo que angustia o perturba al niño, que ni él mismo sabe. Por eso, castigarlo o reprenderlo no tiene sentido. Es necesario, entonces, indagar qué le puede estar preocupando o si está sintiendo mucha presión y exigencia por parte de los padres o la escuela. Ayudarlo a ponerle palabras a su angustia puede ayudar a desaparecer el síntoma.