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Ricardo Vásquez Kunze,Desayuno con diamantesrvasquez@peru21.com

Así podemos resumir la explicación política que la canciller Eda Rivas dio al Congreso de la República sobre la controvertida reunión que el presidente Humala aceptara de su par francés, Francois Hollande, a su paso por París y de vuelta a Lima. El Presidente había sido autorizado por el Congreso a dejar el territorio nacional para llevar a término una visita de Estado al reino de Tailandia, así como a asistir a la reunión cumbre anual de los países del foro Asia-Pacífico APEC, en Bali, Indonesia.

Una agenda específica con plazos definidos de ida y vuelta. La vuelta, sin embargo, con sacada y todo al Congreso de la República es lo que Eda Rivas ha avalado con puntos y comas este último viernes ante la representación nacional. He ahí la gravedad del asunto.

La ministra interpreta que el mandato constitucional por el cual el presidente dirige la política exterior se resume en que, al menos, no tiene ningún deber de dar cuenta al Congreso de las reuniones y agendas no oficiales que el jefe del Estado pudiese tener en el extranjero con motivo de un viaje oficial. Así, como él dirige la política exterior, es ésta una materia en la que él hace lo que le viene en gana. En buen romance, en ese contexto se reúne con quien sea y para lo que sea y, por lo visto, ese es su ánimo.

Los ejemplos de la ministra son una delicia para la antología de las falacias. ¿Acaso le pidió permiso al Congreso para reunirse con Sebastián Piñera cuando fue autorizado a viajar a Nueva York para participar en el último período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, en septiembre? ¿Quizás lo hizo para reunirse con el rey de Tonga en este último foro de la APEC? Entonces, ¿por qué tendría que pedirle permiso o darle cuenta al Congreso de su reunión con el presidente francés? Qué listilla había resultado doña Eda, ¿verdad?

Pero la respuesta es más simple que sus "listezas". Es la naturaleza propia de esos foros internacionales a los que acuden para conocerse, dar discursos y tomarse fotos los mandatarios del mundo la que da por hecho que la autorización del Congreso incluya ese tipo de reuniones oficiales o no en la agenda del Presidente. Así, doña Eda, es obvio hasta para un tercer secretario del ministerio que si el Presidente va a una reunión de la APEC a la que fue autorizado por todos nosotros, va a reunirse potencialmente con los dignatarios que allí participan. La pregunta es, ¿qué tiene que ver el Presidente francés allí? ¿Cree doña Eda que estamos en las épocas del imperio ultramarino de Francia y que, por lo tanto, Francia también está en Asia? ¿Le dice algo a doña Eda Dien Bien Phu? ¿Le puede explicar el doctor erudito Juan José Ruda de qué se trata? ¿O ya no trabaja en Torre Tagle?

El hecho es que la ministra ha tratado de atarantar al Congreso con la visa Schengen, beca 18 y cuanto hay. Tal habría sido el resultado de la entrevista no oficial con Francois Hollande. Es decir, ¿el fin justifica los medios es lo que nos dice sin rubor la canciller?

Un momentito, señora. El Perú no es una satrapía oriental o un principado del Renacimiento al mando de César Borgia. Usted sabía desde el 3 de octubre de la invitación del Presidente francés en el marco de la gira asiática de Ollanta Humala autorizada por el Congreso. Usted y la Cancillería acordaron que la reunión se llevara a cabo el día 9 en el marco de la escala en París del Presidente. Es decir, ¿el presidente de una potencia mundial se reúne planificadamente con el nuestro y el Congreso se tiene que enterar por la prensa? ¡Qué clase de burla es esta!

Se equivoca usted, Eda Rivas: 1.- No nos quiera ver la cara de estúpidos, que no lo somos. 2.- La política exterior del Perú no se rige por el principio del derecho divino de los reyes donde un "ungido" hace lo que le da la gana; y, 3.- Si de ganas se trata, al Congreso no le debería dar la gana de tener como canciller a una alcahueta y chapucera como usted.