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Carmen González,Opina.21c.gonzalez@infonegocio.net.pe

Pero hay cambios, como la reducción de la hostilidad contra los que se sienten atraídos –al margen de su voluntad– por otros del mismo sexo.

Los sectores que son los grandes promotores de la libertad, en este tema son hiperconservadores, con argumentos absurdos: que hacen daño a la sociedad, a las familias y a las personas. Como si el matrimonio heterosexual fuera la gloria. Como si se tratara de promover un producto nuevo y maligno. No señores, es algo que existe. Hay un lazo social, una unión entre gays que se da y se va a seguir dando, al margen de los deseos de los que se oponen.

Los que están de acuerdo con la unión gay tienen todo el derecho de luchar a favor de este, así como la Iglesia Católica también tiene todo el derecho de oponerse, porque es su creencia. Lo que no puede hacer el Estado es confundir el derecho de los ciudadanos con el derecho de los creyentes, ni renunciar a su obligación de normar las relaciones sociales y de promover la igualdad de derechos venciendo la discriminación de los ciudadanos, sin prejuzgar sobre su sexualidad.