Matemos al elefante. (Foto: Petroperú)
Matemos al elefante. (Foto: Petroperú)

Lamentable la situación del expresidente de Petroperú Carlos Paredes Lanatta; no solo por la forma de expresarse sobre la ministra Alva, sino también por haber intentado meter la mano al bolsillo de los contribuyentes, para que estos refinancien US$1,500 millones de la deuda generada por la absurda modernización de la refinería de Talara. Este proyecto jamás debió ver la luz y hay dos razones para entender esto.

Una es que el aumento de productividad que aportará la refinería de Talara es insignificante. Así, para que la producción aumente en 46%, de 65,000 barriles por día (BPD) a 95,000 BPD, hemos tenido que invertir más de US$5,000 millones, mientras que la ampliación de la refinería Jamnagar (India), la más grande del mundo, costó US$6,000 millones e incrementó la productividad de 600 mil a 1.24 millones BDP (107%).

Otra razón es que este absurdo proyecto explica el grueso de la deuda que tiene la quebrada empresa estatal, que asciende a US$5,180 millones. Lamentablemente, es imposible que Petroperú pueda pagarla, ya que su margen neto anual promedio en 2014-2019 fue de apenas 2.5%. Para pagar la deuda, cada peruano tendría que aportar hoy S/535.52, ya que, en palabras del ex presidente Paredes, “los dueños de Petroperú son todos los peruanos”.

Como se mire, Petroperú es una empresa estatal inviable que debería privatizarse para evitar que siga sobreviviendo a expensas de los contribuyentes. Asimismo, María Antonieta debería aprovechar su posición en el directorio de Petroperú para seguir impulsando acciones que busquen salvaguardar al erario público. Es momento de considerar matar a ese elefante blanco.