(Fotos: El Comercio)
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Es responsabilidad del Jurado Nacional de Elecciones agotar todos los esfuerzos posibles para propiciar y lograr que los debates entre los dos contendores presidenciales se lleven a cabo “sí o sí”. La ciudadanía necesita conocer al máximo ambas posturas y la confrontación pública entre candidatos y proyectos de gobierno es indispensable para lograrlo. En ese sentido, la tarea del JNE es ineludible.

Y, por su parte, tanto Pedro Castillo como Keiko Fujimori deberían comprometerse a allanar el camino para que esto se concrete, en lugar de estar intercambiando pullas desde lejos, en cada mitin o declaración que realizan.

Es su deber, como aspirantes a la Presidencia de la República, exponer planes y ofrecimientos en presencia del otro, confrontar ideas, contraponer proyectos y explicar con datos y argumentos claros sus planes de gobierno. Es fácil andar lanzando ideas, promesas y ofrecimientos en plazas públicas, buscando el aplauso de los incondicionales, sin una contraparte que exija esclarecer cómo se logrará ponerlas en práctica sin afectar severamente el equilibrio fiscal, la institucionalidad y la democracia.

Los debates públicos entre representantes de fuerzas políticas opuestas han sido siempre una herramienta fundamental del juego democrático. Son eventos que permiten a los electores seguir, en tiempo real, el discurso y las actitudes de cada candidato, apreciar cómo defienden sus ideas o el modo en que argumentan y hasta, si lo hicieran, la manera en que pierden los papeles o salen con evasivas cuando se les pone al frente algún tema incómodo.

Para la ciudadanía es también importante observar el desempeño de la persona detrás de cada discurso y programa, sus reacciones y comportamiento ante el apremio de los argumentos en contra, ante la réplica y el cuestionamiento, en resumidas cuentas, todo aquello que suele salir a la luz de cada personalidad en los debates, mejor si son transmitidos a nivel nacional.

De no acceder a debatir o seguir buscando pretextos para escabullirse, como está haciendo el candidato de Perú Libre, les estará faltando el respeto a los peruanos y demostrando que, como destacados especialistas han advertido, sus promesas no resisten el menor análisis.