La inversión del Estado ha sido el principal motor en el incremento de la cobertura, señala el columnista.
La inversión del Estado ha sido el principal motor en el incremento de la cobertura, señala el columnista.

Sobre el tema del abastecimiento de agua algunos quieren ver el vaso medio vacío. Pero la realidad es que en el año 1980 solo el 39% de las viviendas en el país contaba con el servicio de agua potable. Al día de hoy, la cobertura es cercana al 90% y en el ámbito urbano llega al 94%. No cabe duda de que hemos avanzado.

Es verdad que todavía hay más de 3 millones de peruanos que no cuentan con el servicio, pero se ha ampliado la cobertura significativamente en las últimas décadas y es uno de los problemas cuya solución se ve en el horizonte.

El crecimiento y la estabilidad macroeconómica han permitido al Estado destinar recursos para proveer a sus ciudadanos de este líquido fundamental para la salud y la vida humana. Por ejemplo, esta semana el gobierno ha destinado S/427 millones para las empresas prestadoras de saneamiento (EPS) a fin de garantizar la cobertura de agua.

La inversión del Estado ha sido el principal motor en el incremento de la cobertura. Esto no significa que no se puedan hacer asociaciones con el sector privado como las que se han hecho en el tratamiento de aguas residuales en Lima o en la primera planta de desalinización de agua de mar para consumo humano en Santa María, que permitirá abastecer a los balnearios del sur.

Sin embargo, aún existen problemas por resolver, como la revisión del esquema tarifario que no solo está rezagado, sino que tampoco cumple con su función social de que paguen más los sectores altos. Tampoco se han podido implementar contratos de gerencia que permitan un manejo más profesional de las EPS en el interior del país.

El dilema ya no es si las EPS deben ser públicas o privadas, sino si son eficientes o no.

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