Río Arriba
Río Arriba

Columnista invitado:

Martín Naranjo

Usted está almorzando al lado de un río. Súbitamente, escucha un grito pidiendo auxilio, resulta que un niño se está ahogando. Sin pensarlo dos veces, se zambulle, ayuda al niño y lo lleva a la orilla. Antes de que pueda recuperarse escucha a otro niño pidiendo auxilio. Nuevamente salta al río para rescatar al segundo niño. Luego, un tercer niño ahogándose pide auxilio, y así otro, y otro. Extenuado apenas puede seguir rescatando niños. El imperativo de salvar vidas es tan grande que nunca hay tiempo para ir río arriba para ver cómo así están cayendo todos estos niños al río.

Dan Heath, del centro CASE de la Escuela de Negocios de la Universidad de Duke, inicia su nuevo libro con esta poderosa historia. Aunque es una historia muy usada en temas de salud pública, en realidad lo que hace es poner en evidencia muy gráficamente la necesidad de una aproximación sistémica a los problemas que pretendemos enfrentar y resolver.

Buena parte de los descubrimientos río arriba son producto de la analítica, la ciencia de los datos; esta analítica termina haciendo visibles relaciones que no son evidentes río abajo. En muchos casos, lo primero que se logra es identificar aquellas partes del problema que habíamos normalizado y que, por ello, no podíamos ver como parte del problema.

Uno puede ir río arriba para entender y enfrentar sistémicamente problemas muy agregados y complejos como el desarrollo económico, la fortaleza de las instituciones democráticas, la informalidad, la corrupción o la equidad de género. Asimismo, también puede ir río arriba para entender y enfrentar problemas empresariales igualmente complejos como los de legitimidad, reputación, niveles de satisfacción de los clientes o productividad específica de una operación.

Igualmente, la legislación que emana del Congreso puede beneficiarse enormemente de una mirada río arriba. Atender el origen de los problemas sería mucho más beneficioso que atender solamente los síntomas. Por ejemplo, en la discusión del congelamiento de deudas o de la disponibilidad de los recursos de las pensiones, mirando río arriba es muy claro que el origen de las dificultades financieras que pretenden atender está muy relacionado con el desempleo que produce la respuesta a la pandemia y, por lo tanto, carecen de sentido las medidas que comprometen la reactivación, pues se compromete, precisamente, la capacidad de generación de empleo.

El éxito o el fracaso de las medidas río arriba tienen mucho que ver con la calidad de la aproximación y de la mirada sistémica. Tienen mucho que ver con el diseño, la construcción y la calidad de las medidas de prevención, con el heroísmo de los que lograron que no sucediera lo que podía suceder, y con la insensatez de los que promueven río arriba que tengamos tantos niños en peligro de ahogarse río abajo.

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