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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Así que simplemente copió el método de Montesinos para financiar lo que quería hacer sin tener que rendir cuentas o presentar gastos documentados. De esa manera, al SIN –hoy llamado DINI– el espíritu del 'Doc' ha retornado.

En realidad, no existe explicación para un fabuloso incremento del presupuesto de gastos secretos del servicio de inteligencia sin que las partidas de planillas o de bienes y servicios hayan variado. Más aún, estamos seguros que de haberse, realmente, aumentado la actividad o labor de esa entidad requerirían de más personal y de un mayor gasto –desde computadoras hasta teléfonos– para apoyarlos.

Sin embargo, el único rubro que se ha disparado es el de otros gastos reservados o informantes, quienes, obviamente, no entregan recibos firmados. Este ha pasado durante este gobierno de 9 millones de soles a 74 millones. Incluso, con una envidiable capacidad de ejecución, inusual en nuestro burocrático Estado ya que durante el primer trimestre de este año el 41% del total ya ha sido gastado. Es evidente la ventaja de no tener que rendir cuentas. Sin duda, la DINI es un candidato a un aumento de presupuesto vía un crédito suplementario.

¿Qué están haciendo con esa millonada que no es auditada ni fiscalizada? Difícil saberlo aunque ciertamente el servicio de inteligencia no ha mejorado sus resultados, el camarada 'Gabriel' y sus huestes siguen alegremente paseando. Mientras que es aterrador pensar que todo ese dinero se destine a informantes, serían decenas de miles de ellos, habría un soplón en cada barrio como tiene el régimen de Castro.

Por lo que es probable, como lo fue con Montesinos, que esos fondos se destinen a financiar actividades –no necesariamente legales– a favor de la reelección conyugal. En todo caso, ya estamos informados, ahora le toca al Parlamento cumplir con su trabajo.