Mariana de Althaus: En vuelo
Mariana de Althaus: En vuelo

Escritora

En Aloft, la nueva película de Claudia Llosa, Nana tiene el poder de curar a las personas. Su hijo menor sufre de una extraña enfermedad, y ella descubre que puede salvarlo. Pero mientras cura a uno, daña al otro. Desatiende a su hijo mayor, lo abandona y lo enferma de injusticia. Porque toda madre es una curandera, pero también una bruja mala. Una madre es capaz de sanar y ordenar el mundo, pero también es capaz de destruirlo. "Cada madre lleva una mujer colgada al cuello/ y arrastrándola: su propia madre/ que la agarra y la hunde/ en la incipiente oscuridad", dice la poeta Sharon Olds. Como Nana, todas las madres tenemos el poder de salvar y dañar a nuestros propios hijos.

"Todas las historias de padres e hijos se parecen", dice Marcos Giralt Torrente en su libro Tiempo de vida, y es cierto; casi todos arrastramos en la vida cierta sensación de orfandad. Todos nos sentimos defraudados de alguna manera por nuestros padres o nuestras madres. Y ese reclamo se nos aparece, como el recordatorio de un silencioso pendiente, cada vez que sufrimos una caída. Hace falta alzar vuelo, como los halcones de Claudia Llosa, para comprender nuestro pasado. O hace falta caminar toda una noche sobre una laguna congelada, sabiendo que cada paso puede quebrar el frágil hielo sobre el que andamos, como camina Iván, el hijo mayor de Nana, para hacer las preguntas que arden encerradas como pájaros furiosos en su garganta. Un halcón que alza vuelo es bello, pero un halcón encerrado en el dolor puede dañar, sus alas se agitan violentamente y puede destruir aquello que más quiere. Iván se decide a los 30 años ir en busca de la madre que lo abandonó luego de que él provocara de niño un trágico accidente. Un accidente en una laguna congelada. Y es también una laguna congelada la que debe atravesar Iván para sanar su rabia. Porque quizá toda su vida, desde aquel terrible accidente, ha sido caminar sobre una laguna congelada, cargando las preguntas que nunca hizo y que lo obligan a detenerse, cada cierto tiempo, con lágrimas en los ojos, aterrado de que se rompa el hielo. Desde el cielo se puede ver la profundidad la laguna, pero como dice Olds, "Madre,/ cada vez que le hablo a Dios/ tú te entrometes".

Aloft es una película hermosa y visceral, una invitación a volar en el cielo de lo incierto para ver un orden en el sinsentido. "¿Por qué me abandonaste?" es una pregunta que hacemos sabiendo que podemos morir atragantados por una laguna helada, pero con la sospecha de que después, si resistimos a la respuesta, podremos alzar vuelo a cielo abierto.