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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Sin embargo, las cosas no volvieron a la normalidad por arte de magia. Fue necesario que el Banco Central vendiera 3 mil millones de dólares para calmar los ánimos del mercado. Por otro lado, la intervención del ente emisor no tiene nada de malo, al contrario, estaba cumpliendo con su trabajo.

En realidad, no tenemos duda de que si el BCR se hacía a un lado permanentemente, como un día lo intentó, se habría generado una tormenta cambiaria, aumentando la incertidumbre y, con ello, la caída en las expectativas se hubiera acelerado. Incluso también habría puesto en riesgo la solvencia del sistema financiero ya que la mayoría de empresas tienen su deuda en dólares y si la cartera de los bancos se deteriora, entonces la posibilidad de poder retornar a tasas de crecimiento alto se habría desmoronado.

Por lo que tenemos un raro ejemplo de una entidad estatal asumiendo la esponsabilidad de actuar y concretándolo. Así que la lección que no debe pasar desapercibida para nuestro mandatario es que para recobrar el optimismo, hay que llevar a cabo acciones. Hoy el ser vistos actuando es más que necesario.

Mientras que el solo dedicarse a dar declaraciones tiene un impacto limitado; a la segunda repetición ya nadie cree en lo que se está anunciando. Así, por ejemplo, en concesiones se ha triplicado en solo un par de meses la ambiciosa meta que se está pregonando, lo cual está muy bien, pero durante ese mismo periodo lo único efectivo que hemos presenciado han sido postergaciones casi a diario.

Al final, si se percibe al Gobierno comprometido en recobrar el crecimiento se evaporará la crisis de confianza que es la única por la que aún estamos pasando. Hay que poner manos a la obra y mostrar resultados.