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Carlos Basombrío,Opina.21cbasombrio@peru21.com

Después de mucho andar a ciegas y de haber perdido decenas de hombres con estrategias erradas, parece que se está aprendiendo de la experiencia de la Policía en el Huallaga. A saber, un paciente trabajo de Inteligencia, ubicación exacta de los cabecillas y operaciones bien planeadas. Los resultados están a la vista y, además, sin ninguna baja entre militares y policías.

No cabe sino felicitar a los protagonistas de este magnífico operativo combinado. También al almirante Cueto, presidente del Comando Conjunto, quien muestra mucho mayor profesionalismo y visión estratégica que sus predecesores. Por supuesto, mérito también del Gobierno.

Es importante entender la verdadera naturaleza de esta victoria para no malbaratearla. No es el fin de Sendero Luminoso. Si nos guiamos por el Huallaga, las primeras capturas no nos colocan al final del túnel. Solo nos indican que al menos ya estamos dentro y que, si perseveramos, vamos a ver la luz al final. Es por eso muy importante que los políticos entiendan que no se puede buscar réditos con una tarea que requiere paciencia. El hecho de que el Gobierno esté cada vez peor en las encuestas y los ministros de Defensa y del Interior estén (merecidamente) cuestionados, puede llevarlos a presionar por "resultados inmediatos" para prolongar su agonía. Ojalá, por el país y por nuestros combatientes, que no se cometa ese error.

Pero también hay malas noticias. El padre Ugo y sus voluntarios italianos están siendo amenazados por extorsionadores vinculados al narcotráfico, que quieren expulsarlos de una de las rutas de la droga. A estas alturas son muchísimos los que ya conocen lo que ha hecho el padre Ugo en Chacas y en otros distritos del Callejón de Conchucos. Por eso, quienes hemos visitado esta admirable obra tenemos la obligación de exigir que se garantice la seguridad para su continuidad.