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Carlos Basombrío,Opina.21cbasombrio@peru21.com

Pero en la crisis venezolana Torre Tagle ha recibido fuego cruzado –me incluyo– por la tibieza del cuestionamiento a lo que ha sido una elección fraudulenta y probablemente un conteo amañado. Se sabe ahora, sin embargo, que en la discusión de Unasur nuestro país estuvo con Brasil, Colombia y Chile en una posición más exigente y que hubo que negociar con los "pro Maduro", Bolivia, Ecuador y Argentina. El comunicado conjunto, al menos, incluía el recuento de votos y la investigación de la violencia.

Maduro transformó lo acordado en una parodia grotesca y vinieron declaraciones y acciones violentas contra la oposición. Por ello, Roncagliolo planteó la necesidad que Unasur discuta un llamado al diálogo y la tolerancia, lo que causó el exabrupto del venezolano y sus inaceptables amenazas. En suma, la posición peruana ha ido, al menos, un poco más allá del silencio cómplice de todo el resto. En ese contexto, qué vergüenza que nuestro embajador en Caracas defendiera al régimen chavista, porque era cuestionado en nuestro Congreso.

Al día siguiente, Correa se lanzó contra el Perú por el tema del embajador "pegalón". Defendiendo la violencia contra la mujer (injustificable, por más desaforadas que ellas estuviesen), dice que nuestro embajador no podrá regresar mientras que no aceptemos de vuelta al suyo.

Con un día de por medio, dos aliados incondicionales se manifiestan contra el país que (aunque tibiamente) es el único que plantea que hay que ser algo sobre Venezuela. ¿No estará Correa motivado por una agenda que trasciende al incidente de la jamonada?

Javier Diez Canseco fue el más importante de los líderes de izquierda que emergieron en los '70. Fue valiente y honesto; también apasionado y confrontacional en la defensa de su ideas. Creía, de buena fe, que eran lo mejor para el país. Mis condolencias a sus familiares y partidarios.