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Que yo sepa, nadie le dice a Micky Torres que es un delincuente porque sea fujimorista. Uno puede no entender qué cosa hace allí, rodeado de Aramayo o Tubino o Lucio o Maritza García, pero fujimorista no es igual que felón. O, en todo caso, la relación no es automática.

Pero recordemos por qué se ve raro. Recordemos: i) que la vergüenza tras los 'vladivideos' fue tan grande que muchos congresistas renunciaron a la bancada fujimorista, lo mismo que su primer vicepresidente (Tudela); ii) el teatro de Fujimori persiguiendo a Montesinos a sabiendas de que este estaba fugándose por otro lado luego de la resolución en la que se agradece a Montesinos por los servicios prestados a la nación, su CTS de US$15 millones y a Martha Chávez diciendo que "Montesinos cometió un error gravísimo pero minúsculo con relación a servicios que brindó"; iv) 6 días antes de fugarse, Fujimori se robó varias maletas presuntamente con más 'vladivideos' de la casa de Montesinos. Y se los robó con fiscal falso y el sobrino de Giampietri pateando la puerta.

Y con todo eso, algunos creen que ese malo recontra conocido –o su hija, que lo reivindica y aplaude y que en las últimas elecciones tenía un lugarteniente investigado por la DEA por lavado de activos del Narco– era mejor que un desconocido Toledo o un –todavía más– desconocido Humala. ¿Y también era mejor que el Alan de Bagua, del discurso nefasto y ridículo del perro del hortelano, los narcoindultos y los petroaudios y el Cristo de Odebrecht? ¿No?

La razón por la que se vota en contra o a favor varía de persona a persona. Los fujimoristas deberían preguntarse cómo así es que tanta gente después de tanto tiempo (17 años) puede preferir a Humala, con agendas y Madre Mía incluidos, que a ellos. (Y tras preguntárselo, miren a Bienvenido y a Becerril).