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Úrsula Letona sabe que el proyecto que ha presentado para ponerles una cadena de perro a los medios no pasará. Al menos no manteniendo eso de que ningún investigado puede dirigir (o trabajar) en un medio de comunicación. Letona es abogada, tiene mucha experiencia y es respetada por sus conocimientos y ética de trabajo. Letona sabe que el proyecto es inconstitucional y, por eso, hasta parece una cortina de humo.

No es raro que los periodistas sean denunciados. El abogado de mi vecino –quien ha sido denunciado, con o sin razón, más de una docena de veces– le recomendó una vez que fuera a escuchar su sentencia en buzo y sin pasadores porque era muy probable que lo declararan culpable y se iba preso ahí no más.

Con el proyecto de Letona y Aramayo, Aldo hubiera perdido su puesto como director de Correo y se hubiera quedado sin trabajo hasta que lo declararan inocente en cada uno de los procesos e investigaciones que le abrieron. Eso es un escándalo y Letona lo sabe.

Siendo director de este diario, Fritz Du Bois fue demandado por difamación por Rafael López Aliaga (sí, el "tío" de Butters que lamenta el recorte de la "libertad" de Phillip de insultar a quien le dé la gana). ¿Se imaginan que hubiesen botado a Fritz por la denuncia de alguien que utilizaba dicho mecanismo como amenaza? ()

¿No hubiera sido más consecuente (igual de inconstitucional) que Letona y Aramayo plantearan esa restricción para postular al Congreso? ¿Cuántos de sus colegas de bancada hubieran quedado fuera? Además, a diferencia de los congresistas, cambiar de canal o dar vuelta a una página bastan para dejar de ver a un periodista. Y no nos paga el Estado.