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Hay, hace mucho, una cantidad importante de personajes públicos ligados a las mafias que estuvieron enquistadas en los diferentes espacios de poder del Perú y que hoy parecen empezar a caer.

La red de Orellana, por ejemplo, es tan grande que aún no ha sido desmontada por completo. Su organización conseguía fallos judiciales funcionales a sus estafas –por ejemplo– en un juzgado de Ucayali o Madre de Dios, sobre predios o propiedades ubicados en Lima o en Piura. Orellana se había infiltrado en la Corte Suprema y la Sunarp: los "casos" de Orellana no seguían el procedimiento regular de asignación aleatoria, sino que eran atendidos por sus cómplices.

El proceso que se le sigue a Félix Moreno y las pistas que dejó el juicio que llevó a Alex Kouri a la cárcel llevarán a la justicia hacia muchas personas que no son extrañas para la opinión pública. Algunas de ellas muy ligadas a Chim Pum Callao –algunas no tanto– pero que seguramente están repartidas en los distintos poderes del Estado y también en los medios de comunicación.

Si la justicia sigue su curso, es cuestión de tiempo para que caigan y la oportunidad para desbrozar a las mafias y redes de corrupción que nos sangran como ejército de sanguijuelas, así como para implementar una reforma electoral que ya urge.

PD. La semana pasada escribí que el Sr. Rafael López Aliaga había denunciado a Fritz Du Bois por difamación. Lo hice basándome en sus propias palabras consignadas en la edición del 11 de febrero de 2011 de este diario (https://goo.gl/ZFwOXg) y porque Fritz así me lo contó cuando me autorizó a utilizar ese contenido en un informe que publiqué en El Comercio en 2012. El Sr. López Aliaga, finalmente, no denunció a Fritz. Aclaramos este punto.