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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

Entre alegre y optimista, mencionó a Marisa Glave como un ejemplo de esa apertura. También le hizo entender que hay, en democracia, ciertas conductas, como su apoyo actual a la institucionalidad, que no se pueden traicionar.Quisiera aportar lo siguiente: la crisis actual, inmensa, gravísima, no es producto de un error de la izquierda. Es el resultado de políticas promovidas por la derecha más extrema y avaladas por los organismos que ella ha creado para consolidar objetivos que desmejoran la calidad de vida, y no solo aumentan la brecha entre pobres y ricos, sino que crean bolsones de pobreza allí donde hace tiempo esa situación se había superado. Esa derecha está sembrando vientos para cosechar tempestades.

De Althaus habló de una izquierda antiminera. La hay. Pero quisiera subrayar que hay un sector de grupos progresistas, con Rafael Correa a la cabeza, con los herederos de Chávez, y me atrevería a incluir a Evo y a Cristina, que consideran inviable avanzar económicamente sin explotar esos recursos. El tema es quién los explota y, sobre todo, en qué condiciones. Sin una legislación severa en materia de protección medioambiental y sin organismos fiscalizadores impecables, dicha explotación conduce al caos. Creo que ese es el precio más caro a pagar por nuestra emancipación económica.