La filosofía para esta generación: trabajar siendo libres, con horarios flexibles, accediendo a más y más información, permitida por la tecnología, e ir acumulando su propia riqueza, dice la columnista.
La filosofía para esta generación: trabajar siendo libres, con horarios flexibles, accediendo a más y más información, permitida por la tecnología, e ir acumulando su propia riqueza, dice la columnista.

Si bien es cierto que la crisis que hoy atraviesan los países ha perjudicado también las economías de las personas, familias, empresas, gobiernos, dentro de esos grupos, hay una generación que ha sido seriamente impactada ya que principalmente la pandemia puso un muro entre sus sueños y muchos de ellos. Me refiero a los millennials.

Generación de personas que nacieron aproximadamente entre 1980 y 1990. La filosofía para esta generación: trabajar siendo libres, con horarios flexibles, accediendo a más y más información, permitida por la tecnología, e ir acumulando su propia riqueza. Es decir, libertad, bienestar, millonarios.

La realidad para muchos de ellos: sin trabajo, o con ingresos que no les permiten acceder a una vivienda propia, o a tener familia, muchos de ellos siguen postergando la llegada de un hijo y el tiempo avanza restando chances para fecundar (por la edad). También muchos de ellos siguen bajo el techo de sus padres, tan dependientes económicamente como lo fueron años atrás. Peor aún con padres y familiares que posiblemente estén sacando el dinero de sus fondos de pensiones, dejando el futuro aún más incierto para dicho millennial.

Y otra perla más es lo que hoy en día venden las frases sobre dinero en las redes sociales. Muchas de ellas suenan de ensueño, me refiero a estas, por ejemplo: “Gana dinero haciendo nada” y esta frase de Steve Jobs: “Si no trabajas por tus sueños, alguien te contratará para que trabajes por los suyos”, y qué pasa si trabajas para alguien, pero lejos de aportar valor y ser proactivo, te sientes abatido y desganado; total, como no es tu negocio, no pones toda tu capacidad en él. El hecho de no lograr lo que venden esas fórmulas mágicas lleva a vivir en frustración, en incertidumbre, en inestabilidad hasta emocional. Y vivir de esa manera no ayuda a crecer, más aún ante una economía que camina a paso lento.

En medio de este contexto, alguien me dijo hace poco: “Quiero trabajar, pero encuentro trabajos que no son lo mío”… Amigos, solo queda cambiar la mentalidad, la idea del logro fácil. Si bien es cierto que las buenas ideas son importantes para lograr el éxito, no olvidemos que hay un pequeño detalle: llevarlas a cabo. Y para eso hay que estar atento, atenta a las prioridades y a tomar las oportunidades que brindan aprendizajes, estar en acción pues así llega la inspiración.

Si bien los tiempos han cambiado y las formas en que se mueve la economía también, igual que antes el mundo necesita personas que contribuyan con trabajo, que sean proactivas, que no rechacen lo que no parece fácil, que salgan a construir su sueño, que sigan capitalizando, sigan sentando bien las bases, con esa energía de un millennial incansable.