Dando señales de que no se casa con nadie, la Junta Nacional de Justicia sancionó ayer con 30 días de suspensión efectiva al juez supremo César San Martín, a quien algunos le atribuyen gran ascendencia sobre un importante sector del Poder Judicial.

Como se recordará, la JNJ destituyó hace unos días al cuestionado fiscal supremo Pedro Gonzalo Chávarry, a quien la mayoría fujimorista en el anterior Congreso blindó hasta de las investigaciones sobre delitos flagrantes y las acusaciones más documentadas.

En lo que respecta a San Martín, la causa una llamada impropia al entonces presidente de la Corte Superior de Justicia del Callao, Walter Ríos, para que acelerara el trámite de notificación de un caso que ya estaba sentenciado, en beneficio de su hermana. Walter Ríos, no lo olvidemos, fue a la postre incriminado y detenido por su participación protagónica en la red criminal de Los Cuellos Blancos del Puerto.

Los peruanos deberíamos estar profundamente agradecidos si la JNJ continúa por ese camino, pues estaría contribuyendo a sanear un sistema judicial muy desprestigiado por la inconducta de malos magistrados, que, a base de prebendas, favores políticos y toda una gama de sobornos, lograron controlarlo a su antojo.

La JNJ, además, fue creada en reemplazo del tristemente célebre Consejo Nacional de la Magistratura, entidad que terminó siendo copada por la corrupción y las organizaciones criminales que infestaron las altas esferas del Poder Judicial en los últimos años.

Nada más preciado para una democracia y para un país en busca de mejorar el futuro de sus ciudadanos que contar con el respaldo de un sistema de justicia limpio e imparcial. Y sabemos que en el Perú no será nada fácil lograr que se recupere la credibilidad que en este poder del Estado se fue en picada desde los tiempos de la dictadura y los manejos delictivos de Vladimiro Montesinos.

Llegar al bicentenario liberados de tan nefasta herencia sería un logro difícil de superar, un objetivo histórico con el que esperamos que esta Junta Nacional de Justicia continúe comprometida.