La bonanza económica de la que goza nuestro país en los últimos años no solo trae grandes beneficios. También presenta algunas dificultades que son originadas por la poca capacidad de las autoridades locales. Tal es el caso de la preocupante falta de planificación ante el crecimiento del parque automotor, que ya rebasa la infraestructura vial de la capital.

Para darnos una idea, en el 2012 se vendieron más de 190 mil vehículos en el país, según la Asociación de Representantes Automotrices del Perú (Araper). En enero de este año, la cifra llegó a las 19,964 unidades. La mayoría de estas se quedan en la capital.

Pero, ¿está Lima preparada para soportar tal volumen vehicular? Rolando Arellano Bahamonde, gerente general de Arellano Marketing, asegura que no.

"En los últimos cuatro años han ingresado cerca de medio millón de unidades al parque automotor de nuestra ciudad. Y se calcula que solo el 2% o el 3% son vehículos empleados en el transporte público", manifestó a Perú21.

Por esta razón vemos muchos autos particulares que, debido a la falta de una infraestructura adecuada, contribuyen a incrementar el desorden y el caos en las pistas. Así, el transporte es el segundo problema más urgente de la capital, según sus ciudadanos.

Rolando Arellano cree que, más que obras, lo que hace falta es una adecuada planificación del transporte. También, generar soluciones creativas. "En La Molina, por ejemplo, hay un carril que cambia de sentido en determinado horario. Allí no se ha tenido que hacer una gran inversión", refirió.

Dijo que se trata de alternativas que permitirían acelerar la circulación. No hay que esperar a construir túneles o trenes dentro de cinco años pues, para cuando entren en funcionamiento, ya tendremos medio millón de vehículos más, lo que duplicará el problema", subrayó.

¿QUÉ HACER?Precisamente, Arellano Marketing ha realizado una encuesta entre peatones, conductores y policías. Lo que revela este importante estudio –además de una deficiencia en la organización municipal del transporte– es que se debe incidir en el cambio de actitud de todas las personas.

"Esto se logra a través de la educación. El sondeo demuestra que todos son conscientes de las normas, pero que le echan la culpa al otro de no cumplirlas", destacó.

Igualmente, recomendó acabar con el centralismo de la ciudad para no fomentar los grandes desplazamientos a determinados puntos.

Al respecto, Luis Quispe Candia, director de la ONG Luz Ámbar, enumeró las principales causas del problema del tránsito y del transporte en la capital. Entre los principales, afirmó, está "el crecimiento demográfico, la casi nula planificación urbanística en la ampliación de la ciudad y el crecimiento del parque automotor".

"Hay más de dos millones 200 mil vehículos en una ciudad que no tiene una infraestructura suficiente ni preparada, sin señalizar, sin vías amplias", sostuvo.

Agregó que otro de los problemas es que "hay muchas autoridades (hasta siete) que regulan el tránsito y que dictan leyes, algunas veces contradictorias".

Por su parte, Lino de la Barrera, exdirector de Circulación Terrestre, señaló que la problemática del transporte "se puede comparar con una máquina mal sintonizada".