(GEC)
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Conforme se ha ido desenrollando el hilo visible (e invisible) de la trama de Los Dinámicos del Centro, en el ovillo están apareciendo nombres comprometidos con la dirigencia de Perú Libre. Y ya hacia el fin de semana, ante las evidencias que viene dejando la investigación fiscal, comenzaron también las amenazas a la prensa, que, como no podría ser de otra manera, le da cobertura al caso.

Primero fue un pomposo texto bajo el logo de Perú Libre .”Necesitamos una ley de medios y terminar con estos extorsionadores”, rezaba el pequeño comunicado en Twitter, pero luego vino un tuit más directo de Vladimir Cerrón que anunciaba oficialmente que propondrán una nueva “ley de medios”.

Lo cierto es que no es la primera vez que la prensa independiente es amenazada por el poder político. No hace mucho, desde el anterior Congreso de la República, se le intentó amordazar con la infame Ley Mulder, cosa que sus sucesores en el hemiciclo han intentado emular, aunque de manera más retorcida, con una reciente norma sobre las contrataciones publicitarias del Estado.

Lo llamativo de lo espetado por el exgobernador de Junín es que ni siquiera ha esperado a que su partido tome el poder para comenzar a golpear a los medios que informan sobre un tema de interés nacional, donde el Ministerio Público –y no el periodismo, como otras veces– investiga un caso de corrupción a gran escala que, según la fiscal Bonnie Bautista, involucraría la campaña electoral del partido del candidato Pedro Castillo.

Una ley de medios en estos tiempos podría estar escondiendo oscuros afanes de censura como los que existieron en la Rusia soviética y sus satélites y que, gracias al chavismo, se replican en Venezuela para silenciar cualquier oposición al gobierno de Maduro.

El próximo gobierno del Perú deberá hilar fino para que la ciudadanía y la comunidad internacional confíen en que Pedro Castillo respetará escrupulosamente la libertad de prensa y expresión en nuestro país. La democracia requiere un periodismo con garantías.