(Foto: Gonzalo Córdova / GEC)
(Foto: Gonzalo Córdova / GEC)

¿Qué nos enseña la historia sobre la actual epidemia? Yuval Harari, autor de Sapiens y Homo Deus, en un artículo publicado en la revista Time, trae algunas respuestas para que no caigamos en el error de culpar a la globalización de esta crisis y, más bien, intentemos encontrar en ella la solución. Copio abajo, en libre traducción, algunas de sus ideas:

- Indudablemente la cuarentena inmediata es esencial para detener las epidemias, pero pasada la crisis, el futuro no puede ser uno en el que se cierren fronteras y se levanten muros. Las epidemias se propagaban rápidamente incluso en la Edad Media, mucho antes de la era de la globalización y los vuelos aéreos. Así que, aunque reduzcamos nuestras conexiones globales al mínimo, las posibilidades de una pandemia se mantienen.

- La historia ha demostrado una y otra vez que la verdadera protección ante una pandemia proviene de compartir información científica fiable y de la solidaridad entre países. Cuando un país es afectado por una epidemia, debe compartir honestamente la información sobre el brote sin temor a una catástrofe económica, mientras que otros países deben poder confiar en esa información y estar dispuestos a tender una mano amiga en lugar de condenar a la víctima al ostracismo.

- Tal vez lo más importante de lo que la gente debería darse cuenta de las epidemias es que su propagación en cualquier país pone en peligro a toda la especie humana. De ahí que el verdadero antídoto no es la segregación, sino la cooperación. Sin responsabilidad global, todo es más difícil.

Puede que, por eso, la ausencia de un liderazgo global, sumado a que las principales potencias se mantienen aisladas y enemigas de la globalización, sea una buena explicación de por qué este virus se nos ha salido de las manos.