“Si buscar trabajo es imperante, hay riesgos inevitables; pero eso no incluye las fiestas en discotecas y el abandono de todo cuidado”.  (Foto: GEC)
“Si buscar trabajo es imperante, hay riesgos inevitables; pero eso no incluye las fiestas en discotecas y el abandono de todo cuidado”. (Foto: GEC)

En 100 momentos y de mil formas nos han explicado que el COVID-19 mata; si no a uno mismo, peor aún, a quienes amamos. Y no es tan difícil evitarlo: distancia, mascarillas, lavado de manos. Si buscar trabajo es imperante, hay riesgos inevitables; pero eso no incluye las fiestas en discotecas y el abandono de todo cuidado.

A veces, los libros y estudios de antes nos ayudan a explicar nuestros comportamientos de hoy, así que rápidamente volví a revisar a Richard Thaler y sus análisis, incluyendo mi ejemplo favorito: la mosca en los urinarios del aeropuerto de Amsterdam. Quienes hemos podido comparar baños de hombres y mujeres podemos dar fe de la diferencia entre ambos: los hombres se “distraen”, apuntan mal y, al orinar salpican, ensucian y dejan mal olor. Poner el dibujo de una mosca en el urinario, la convierte en el “blanco” al que hay que apuntar y reduce en 80% las salpicaduras y sus desagradables consecuencias.

Este es solo uno de los miles de ejemplos que muestran cómo, con muy pocos recursos, pero creatividad, intuición y conocimiento de la conducta, pueden prevenirse problemas cuyo costo de solución, sin este enfoque es, o bien imposible o considerablemente mayor.

Un Pequeño Empujón, de Sunstein y Thaler debería ser lectura obligatoria para hacedores de políticas públicas y, ahora que empiezan las campañas, de los potenciales candidatos: el efecto de las encuestas en los votantes; las decisiones hepáticas y no racionales; el fomento del ahorro, la vacunación de niños. Por ejemplo, si un terremoto reciente eleva la compra de pólizas de seguro, se debería mantener vivo el recuerdo de una muerte cercana o traer al presente el efecto positivo de una medida de largo plazo.

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