Para quién juega el Congreso

"¿Por qué se tomaron siete días para terminar un expediente, sellarlo y caminar unas cuadras para entregarlo? ¿Mera dejadez o una actitud cómplice?".

Congreso de la República aprobó por mayoría ley que favorece a Alberto Fujimori. (Foto: Agencia Andina)

Congreso de la República aprobó por mayoría ley que favorece a Alberto Fujimori. (Perú21)

Editorial Perú21
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Resulta imperdonable el retraso y la dejadez con que la Mesa Directiva del Congreso ha tratado el tema del defenestrado juez Hinostroza Pariachi; es decir, el demorado envío a la Fiscalía de la Nación de la acusación constitucional contra el destituido e inhabilitado vocal supremo, sindicado por las investigaciones de la Fiscalía contra el Crimen Organizado como el cabecilla de la mafia de Los Cuellos Blancos del Puerto.

A pesar de que la acusación fue aprobada por el Pleno del Congreso hace 13 días, el jueves 4, recién ayer, ante las versiones de que Hinostroza habría fugado, la administración parlamentaria ‘recordó’ que debía enviar el importante documento; prestos, se pusieron a terminar el expediente para despacharlo al Ministerio Público. Se movieron a paso de tortuga cuando solo correspondía celeridad.

El presidente del Parlamento, Daniel Salaverry, firmó el oficio dirigido al fiscal de la Nación, Pedro Chávarry, el martes 9. Suponemos que su despacho ‘olvidó’ verificar la entrega.

La mayoría del Congreso muestra premura y avanza hasta atropellando cuando algo le interesa mucho, pero con otros asuntos, como este, se relaja, a pesar de la atención pública que el caso concita. ¿Por qué se tomaron siete días para terminar un expediente, sellarlo y caminar unas cuadras para entregarlo? ¿Habrá sido mera dejadez o se trató de una actitud cómplice?

Ayer, Salaverry propuso la remoción de las principales cabezas del servicio parlamentario, comenzando por el oficial mayor José Abanto. Asimismo, salen el director general parlamentario, César Delgado, y la jefa del Gabinete de Asesores, Patricia Robinson.

Ante semejante escándalo, la medida, sin duda, será ratificada por el Consejo Directivo. Pero cabe preguntarse qué quiere decir Salaverry al tomar esa decisión respecto al oficial mayor que él mismo puso en el cargo y en quien depositó su confianza. ¿Se tratará solo una sanción ejemplar? Últimamente, sus gestos más bien parecen indicar que marca cierta distancia política de su bancada y de la crisis que atraviesa Fuerza Popular, la misma que se complica más cada día.

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