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Positiva, si se puede resumir en una palabra, la dinámica que se empieza a articular entre las fuerzas políticas que lideran el Ejecutivo (ppkausas) y el Legislativo (de mayoría fujimorista). Ha corrido mucha agua bajo el puente desde las elecciones de 2016 y, aunque por momentos se avizoraban problemas, la lógica empieza a hacer su trabajo: dos fuerzas que lideran poderes de semejante magnitud, trabajando en medio del desastre de El Niño y con un poco de buena voluntad, deben priorizar los espacios comunes, no la confrontación.

Esto no es un dado; miremos, si no, la dinámica que se ha formado en otros países cuando Gobierno y Legislativo se encuentran enfrentados (Venezuela, Argentina, Honduras, Paraguay, Brasil, entre otros).

Desde antes de iniciado el gobierno, alertamos la imperiosa necesidad de buscar puntos de encuentro, más allá de las obvias diferencias y desencuentros creados por la etapa electoral. Han tenido que ocurrir desgracias, lamentablemente, para ver a ambas agrupaciones subiendo el nivel del debate y de la coordinación en búsqueda de soluciones efectivas para los damnificados.

Curiosamente, al menos para mí, la población ha sabido premiar con su aprobación a ambas tiendas políticas en los últimos sondeos, lo cual debería incitarlos a mirar potenciales escenarios de mayor colaboración. No faltarán, por supuesto, quienes por odio o prejuicios traten de malear el ambiente. No se les debe hacer caso, por una sencilla razón: ellos miran sus intereses políticos, no los del gobierno, menos aún los del país.

El gobierno debe aprovechar el repunte en la aprobación para buscar una comunicación más horizontal con el fujimorismo; estos últimos, lamentablemente, se están enfrascando en –lo que aparenta– una lucha sin sentido con la prensa, lo cual distraerá su interés de los problemas que enfrentan sus electores y los damnificados. Esto último merece un debate, amplio y profundo, y esperemos que se produzca en otras condiciones.

Dicho esto, es notable cómo ha cambiado el sentir de la población respecto a su clase política en las últimas semanas. De nuevo, ojalá no desaprovechen el espacio. El Perú, sin duda, se los agradecerá.