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Uno. El día de hoy, si nada extraordinario o nauseabundo se presenta, será removido de su cargo el contralor Edgar Alarcón. La verdad es que, a estas alturas, ya no interesa cuántos carros compró, su título o los audios; es su presencia y actuación la que se ha vuelto intolerable, y no para el gobierno sino para los peruanos. Sí, es cierto, desde los inicios de este gobierno se puso al frente de distintas investigaciones y auditorías sobre grandes proyectos de inversión pública (y pública privada); pero después de ver las derivadas, sus informes y su proceder, pues pareciera que no era amor al chancho, sino al chicharrón. Esperemos que el Congreso actúe y confirme el acuerdo por unanimidad del grupo de trabajo encargado.

Dos. En una entrevista publicada ayer el primer ministro, Fernando Zavala, sostuvo que el potencial indulto al ex presidente Alberto Fujimori no está en la agenda política del gobierno. Si esta se da, sostuvo, será por temas de salud. Esperamos que esta vez el tema no vuelva a ser puesto sobre la mesa por el gobierno; no se ve bien que cada tantos meses vuelvan con el tole-tole del mismo, a sabiendas de las expectativas que genera en el ex mandatario y en su familia.

Tres. Hoy, en entrevista que publicamos en este diario, el fiscal Rafael Vela sostiene que la documentación en la que aparece el nombre de "Keiko" no ha llegado al Perú, ni han sido informados desde Brasil. ¿La empresa retuvo esta información? ¿Fue algún área del sistema judicial brasileño? El tema, que parece menor, es muy delicado porque la existencia de dicho documento significaría que la empresa quebró su compromiso, o con la justicia brasileña o con la fiscalía peruana (el acuerdo con el fiscal Hamilton Castro). La empresa ya entregó, en principio, toda la documentación concerniente a Perú, y Brasil debería haber corrido traslado a la fiscalía peruana. ¿Dónde y por qué se perdió este documento?