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La amenaza que presenta la automatización de procesos, en general, dejó de ser un supuesto para convertirse en una realidad. Hoy, la robótica y los procesos computarizados están cambiando los modelos de negocios a lo largo de la cadena global de producción. Como bien sostienen Brynjolfsson y McAfee del MIT, luchar contra ello es una sandez: en dicha carrera, perdemos todos contra las máquinas. Es necesario, por el contrario, internalizar esta realidad y buscar espacios para aprovecharla.

En el último número de la revista Harvard Business Review, Chui, Manyika y Miremadi estudian esta amenaza en 46 países, entre los cuales se encuentra Perú. En "los países más (y menos) vulnerables a la automatización", calculan que entre el 40% y 55% de las actividades pueden ser automatizadas, es decir, desplazadas por el uso de tecnologías existentes. Perú aparece en el tercer puesto, con 53.2%; y sin embargo, ¿qué estamos haciendo para aprovechar dicha realidad? Porque la automatización bien puede ser una amenaza, si no se hace nada, o una oportunidad si nos ponemos al día con las tendencias y buscamos las mejores formas de aprovecharla.

Que en el 2016 aún no exista un debate local sobre este tema debería darnos, sino vergüenza, al menos preocupación. John M. Keynes, allá por 1930, presagiaba ya esta situación, cuando sostenía que el "desempleo tecnológico" sería la "nueva enfermedad" sobre la que escucharíamos en el tiempo. Pues bien, ese tiempo ya llegó, es una realidad y tenemos que ajustarnos a ella.

Para tener una idea del impacto que la robótica presenta, veamos la evidencia en los países desarrollados. En Europa y Estados Unidos, el número de robots industriales se multiplicó entre 1993 y el 2007 por cuatro. Hoy, 10 años después, se calculan en uso cerca de 1.5 millones de robots industriales operando, y se calcula que serán entre 4 y 6 millones para el año 2025 (Boston Consulting Group).