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La caída de 6 puntos en la aprobación del presidente Pedro P. Kuczynski, quien, según GfK, desciende al 29%, significa que la tendencia se mantiene firme, con lo cual es probable que estemos lejos de una estabilidad como la que todos esperamos. Seis puntos siempre serán importantes, pero es muy distinto cuando caes de un 62% (setiembre) a cuando decreces de 35%. Con esto, el mandatario suma una caída de 33 puntos en tan solo 5 meses, pero –más importante aun– un incremento de 41 puntos en la desaprobación nacional, predominantemente en los sectores populares (niveles socioeconómicos C, D y E).

Si de razones se trata, esta caída tan significativa se debe a una acumulación de factores, partiendo por la sensación de desorientación en el gobierno central. No es un evento aislado, como creen en Palacio. El cambio, producido entre fines de agosto y mediados de setiembre del año pasado, se produjo a partir de una insatisfacción mayoritaria con el gobierno entrante respecto a tres áreas cruciales del día a día: seguridad, corrupción y economía (en términos generales).

Lamentablemente, de aquellos meses a la fecha, se han sumado otras catástrofes como los casos Lava Jato y Odebrecht, la censura del ministro Saavedra, algunos cuestionamientos sobre el gobierno (Chinchero, por ejemplo), entre otros.

¿Qué ha hecho el gobierno en este tiempo para revertir dicha caída? Si de acciones concretas y resultados se trata, poco o nada.

Lo dijimos hace meses y lo volveremos a repetir porque es crucial para la estabilidad política, económica y social: el gobierno tiene que parar esta hemorragia cuanto antes. No se puede dar el lujo de mantener esta tendencia, ya que las palancas se agotarán en cualquier momento. Y sin popularidad, un gobierno débil como este es presa fácil para cualquier movimiento o depredador.

Es imprescindible que el presidente Kuczynski asuma la gravedad de la situación en la que se encuentra. Minimizar estos números o creer que con una o dos acciones revertirán la tendencia, solo acrecentará las sospechas que tienen hoy los peruanos.