notitle
notitle

El allanamiento e, imaginamos, próxima detención del ex presidente Alejandro Toledo no debe ser motivo de alegría sino, por el contrario, de absoluta desazón: es la clara prueba de que a la caída del fujimorato no hicimos nuestra tarea institucional. Si es cierto, como se ha reportado, que las delaciones premiadas del funcionario de Odebrecht Jorge Barata están detrás de la acción fiscal, pues deberíamos ver pronto similares acciones con otros ex presidentes, alcaldes, empresarios y funcionarios.

La caída de esta élite, por cierto, nos brindará sensaciones de justicia (y para muchos de revancha), pero si no aprovechamos esta coyuntura para hacer una reforma radical (en el sentido estricto del término; léase, desde la raíz), pues en 15 años veremos otro proceso de corruptelas, y leeremos entonces titulares y análisis en la misma línea, lamentando la falta de reformas que nos hubiesen evitado dicha vergüenza.

El reto es tan grande e importante que supone un trabajo exhaustivo, profundo, dedicado. No se trata de conformar una comisión y requerirles ideas en 45 días, como hace poco llevó a cabo la actual gestión. La mayoría de esas propuestas, aunque plausibles, son acciones individuales que no cortarán nuestra longeva tradición –como bien nos enseña Alfonso Quiroz– en estos oscuros menesteres.

¿Qué hacer? Lo primero que se requiere es un liderazgo claro y decidido. Una reforma de este tipo requiere de un altísimo grado de coordinación institucional, con lo cual (y tomando en consideración nuestra estructura hiperpresidencialista), es el presidente de la República quien debe abrazar las banderas de la lucha anticorrupción.

Lo segundo es una hoja de ruta clara y completa del trabajo a realizar. Aquí se deben dedicar días (si no meses) tan solo a la arquitectura de lo que se debe hacer. Ningún proyecto que busque un resultado bueno (no digo óptimo) saldrá de un trabajo de unos cuantos días. Hay que invertir tiempo en diseñar el proyecto, y por supuesto mucho más tiempo en llevarlo a cabo. Ejemplos de reformas existen, fondos para esto sobran. No existen excusas.