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Como sabemos, en las primeras horas de ayer viernes (hora local), el gobierno del presidente norteamericano Donald Trump arremetió contra la base siria de al-Shayrat desde donde, según detalles de inteligencia, habrían despegado los aviones que descargaron las bombas químicas que horrorizaron al mundo entero el pasado martes 4. No solo la acción militar norteamericana es un parte-aguas en la relación del gigante norteamericano con la tragedia que vive Siria, sino también desde la retórica, clara, enérgica, del presidente Trump.

Los expertos internacionalistas han señalado lo obvio: en esta acción no termina dicha arremetida. Cuando Estados Unidos decide lanzar 59 misiles contra una base siria, en la cual se encontraban efectivos rusos además, la acción debe entenderse como el inicio de una campaña más que como una señal o indirecta.

Por el momento, Rusia (el otro gigante) ha optado por responder de manera enérgica, pero aún diplomática y retórica. Sin embargo es evidente que esta situación tiene más posibilidades de escalar que de calmarse, habida cuenta de los jugadores en cuestión. Cómo se estructuran las coaliciones, cómo se desplegarán las estrategias diplomáticas y militares, serán las primeras condiciones de lo que puede convertirse en una nueva guerra en el Medio Oriente.

La acción militar del viernes ha sido aplaudida por quienes ven la guerra civil siria como un holocausto moderno, que lleva cerca de medio millón de muertos y 12 millones (la mitad de la población) de desplazados. El problema, por cierto, es extremadamente complejo; pero ello no puede servir de excusa para permanecer inmóviles ante la brutalidad y crueldad del régimen dictatorial de Al Assad.

A nivel local, el gobierno debe poner entre sus escenarios la posibilidad de una guerra (que puede variar en intensidad y longevidad), y tener en mente cómo ello impactará en distintas variables geopolíticas y económicas (precios de los metales, tasas de interés, acceso a crédito, entre muchas otras). Hemos pasado por esta situación varias veces, así que no será difícil encontrar indicadores tempranos.