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Christian es bajo, muy delgado, usa gorro hasta en verano, músico multiinstrumentalista, apasionado de la lectura y padre de una pequeña. Ah, verdad, me olvidaba, Christian también es bombero. Por eso no me sorprende cuando llama a preguntar si puede salir a una emergencia. ¡Por supuesto! Y entonces sale corriendo, con la mirada concentrada, sin perder el tiempo. Christian trabaja en Perú21; de hecho, es una de las piezas claves en la producción de distintos informes y proyectos editoriales. Siempre le agradecemos por ellos; nunca, sin embargo, cuando aparece en la oficina después de una emergencia.

A Christian lo considero un héroe, aunque creo que nunca se lo he dicho. Cada vez que acude a una emergencia (usualmente un incendio), lo tomo como algo normal, casi natural. Pero no lo es. Menos en nuestro en país, donde ellos tienen que cubrirse sus gastos, comprar sus equipos e implementos, donde no se les reconoce ni el tiempo que le dedican a su preparación, menos la entrega que brindan ante cada emergencia.

Los bomberos peruanos son héroes anónimos. Como Christian. Son personas que trabajan como periodistas, ingenieros, actores o arquitectos, pero que cuando las tragedias se disparan, aparecen como si estuvieran esperando el llamado de la sociedad peruana. Y cuando terminan, cuando quedan atrás las cenizas, regresan a sus quehaceres, sin aspavientos, sin que aquellos que fueron salvados se den siquiera cuenta.

Por eso, a ti, Christian, y a todos los bomberos les digo con vergüenza, gracias. Como muchos, asumo que es lo que hacen, lo que les gusta hacer; pero nunca he parado a pensar qué significa para Ustedes esto, menos aún he preguntado cómo ayudarlos, o cómo aportarles algo que les permita hacer su trabajo más seguro o llevadero.

Hoy, el equipo de Perú21 quiere hacerles un pequeño homenaje, un pequeño reconocimiento y agradecimiento por lo que hacen, por hacernos sentir más seguros, por entregar sus vidas a cambio de nada más que su sentido de servicio.