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Importante condena, mayoritaria por cierto, por parte de la ciudadanía, medios y clase política al autogolpe perpetrado en 1992 por Alberto Fujimori. Notoria, por cierto, la crítica por parte de muchos fujimoristas; a diferencia de algunos albertistas, casi fanáticos, la mayoría se pronunció en contra del golpe, sin ambigüedades ni minimizando los hechos. Sobre esto, una reflexión.

La izquierda aprovecha cada 5 de abril para enfilar sus baterías contra el fujimorismo y el golpe antidemocrático. Hasta ahí, todo bien. El problema es que con la misma línea, uno esperaría que condenen a dictaduras como la cubana o la venezolana sin dudas o murmullos. Pero sobre ellas, solo silencio. Peor aún, recuerdan cada 5 de abril con mucha claridad, pero cada 3 de octubre sufren de una amnesia terrible.

Tomando ambos hechos, pareciera que parte del fujimorismo ha sido capaz de revisar sus convicciones democráticas, mientras que la izquierda –con todo el barullo que hace cada aniversario– solo se presenta como democrática por pose política. ¿O la dictadura militar no se guio 12 años sin Constitución, Congreso o prensa libre? De hecho, muchos de los que hoy critican el 5 de abril fueron parte de esa gavilla de asaltantes que tomaron el poder, la propiedad y el futuro de millones de peruanos por las armas, y no solo no dijeron ni pío, ¡incluso trabajaron para aquella dictadura!

¿Por qué el golpe de Velasco pasa desapercibido por estos grupos políticos e ideológicos? ¿Por qué no podría ser "nunca más un 5 de abril o un 3 de octubre"?

Los sectores democráticos reclaman un análisis y un balance objetivo de los excesos de los 90, lo cual no solo es correcto sino que ha sido debidamente judicializado. De hecho, Fujimori está preso por ello. ¿Y de la dictadura militar? ¿Un procesado? ¿Una mesa o foro de análisis en alguna universidad o sindicato?

Espero que este 3 de octubre me prueben que estoy equivocado y veamos portadas e informes periodísticos criticando ese golpe militar de izquierda que algunos recordamos.