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Lo negaron de mil maneras. Grandes titulares en diarios, notas en revistas, decenas de columnas. No existe la tan mencionada "ideología de género"; busquen en la malla curricular, no hay tal cosa, es una farsa. Y claro, como quienes están en la otra vereda son la derecha achorada y recalcitrante, que miente y demás, pues uno cree. O quiere creer.

Asumí –imagino que como muchos– que, en estricto, una cosa es ideología de género y otra, muy distinta, igualdad de género. ¿Cómo puedes estar en contra de un trato igual a niños y niñas? ¿Cómo puedes negar que existe la identidad de cada persona, y que por lo tanto el género, como concepto, tiene sentido? Y entonces el titular, las notas y las columnas calzan.

Pero como no nos gusta en el diario seguir a la manada, decidimos investigar. Ayer, en una larga nota, Mariella Sausa responde muchas preguntas. Parte por lo obvio: ¿qué entienden las partes por ideología de género? Es decir, por las definiciones; de ahí, buscar si, en efecto, existe o no evidencia de ello en la malla curricular. ¿Qué había en la anterior? ¿Cuál es la diferencia con la nueva? Hicimos lo contrario y le dimos espacio a la duda.

¿Qué significa, para empezar, "ideología"? Según la Real Academia Española, es el "conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político". En sencillo, se entiende por "ideología" al sistema de ideas y creencias, estructurada y –a menudo– multidimensional. Pero la mayoría de estudiosos añaden un hecho relevante: una ideología tiene un fin; es decir, busca cambiar ciertas prácticas. Es una estructura de ideas que busca, al final, el cambio de una práctica.

Hasta el 2004, la malla curricular, dentro del punto "Temas transversales", incluía el punto "educación para la equidad de género". Así de corto y específico; de hecho, tenía el mismo peso que la educación ambiental o intercultural. En la malla curricular del 2009, lo mismo: dentro de "Temas transversales" a la sociedad, la equidad de género era un punto más.

Hoy, si uno revisa la malla curricular actual (incluso con los leves cambios introducidos el jueves), el concepto "ideología de género" no existe. No, al menos, como título, keyword o concepto. No obstante, encontrará términos relacionados, como "igualdad de género", "identidad de género", "construcción de la identidad", entre otros. Y estos están descritos, explicados, asociados a competencias, capacidades y objetivos educativos. Estos conceptos están asociados e integrados.

En mi opinión, existe sin duda un cambio en la malla curricular, específicamente en la estructura de las ideas sobre lo que se entiende por "género"; léase, un cambio en la ideología hacia un enfoque de género. Puede estar para unos bien y para otros mal; puede ser superficial, hasta inocuo, para unos y brutal para otros; pero negarlo es difícil y tratar al que lo señale de "loco" o "idiota" es, por decir lo menos, deshonesto.

Cuando en 1990, el gobierno de Alberto Fujimori introdujo reformas económicas específicas (como la liberalización del tipo de cambio, la eliminación de los controles de precios o la reducción de aranceles), nunca se paró en un estrado y dijo "todo esto se enmarca en una nueva ideología liberal". Nadie puede discutir, empero, que existió un cambio ideológico. Hugo Chávez fue explícito cuando quiso convertir a Venezuela en un paraíso socialista (aunque el resultado fuera un infierno). Los cambios ideológicos pueden, entonces, ser sutiles e implícitos, o descomedidos y explícitos, sin entrar a discutir si estamos a favor o en contra de ellos.

Dicho esto, estoy de acuerdo en el marco general del cambio en la malla curricular; léase, en la introducción de dichos conceptos. En lo que estoy en contra es en tratar a quienes señalan los mismos como un cambio "ideológico" como desadaptados o mentirosos. Creo que el Ministerio de Educación y el ministro Saavedra debieron ser explícitos en lo que estaban haciendo, y no tratar de introducir cambios importantes en el currículo sin discutirlo y, peor aún, incitar una campaña de desprestigio contra todo aquel que quiera discutirlo.

Que la introducción de estos conceptos (ideología si prefieren) convierta a los peruanos en homosexuales, bisexuales o lo que sea es, por supuesto, equivocado, y es una creencia basada en prejuicios pero no soportada científicamente. La actual gestión ha realizado ciertos cambios, pero lo mejor sería sincerar las cosas para que el debate mejore en calidad y rigor. Los cambios del jueves demuestran que nada está escrito en piedra.