garrido
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Hoy, como sabemos, se reúnen en Palacio el mandatario Pedro P. Kuczynski y la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori. La cita se produce a pesar de que la iniciativa fue vista, por algunos, como una "presión" del fujimorismo y que la respuesta no cayó bien en distintos sectores. En todo caso, y salvo por una razón extraordinaria, se reunirán hoy ambos líderes y la pregunta clave es: ¿qué esperar del cónclave?

Para empezar, la cita se produce en un ambiente de mucha polarización y crispación política. Pero eso es la opinión pública, las redes, algunos analistas y medios de comunicación; el presidente Kuczynski y la Sra. Fujimori se conocen, se han apoyado antes, y comparten muchas ideas sobre el Perú y su destino. Por ello, imagino que la cordialidad entre ambos primará por encima de las rencillas partidarias.

Si bien es cierto que los temas establecidos son la economía, la reconstrucción, la inseguridad y la lucha contra la corrupción, más importante es el plano macro-político: la gobernabilidad del país. Si la conversación fluye sobre temas puntuales, pues lo más probable es que esta cita no resuelva el problema central del país; léase, la altísima polarización entre oficialismo y la oposición, que ha derivado en un estado de paralización política y económica.

Tampoco esperamos, por cierto, un acuerdo político de esta reunión, que no sabemos si será la primera o la última. Ojalá ambos líderes la vean como un primer acercamiento que permita distender la relación entre ambos (y sus partidos), de tal forma que se puedan realizar otras reuniones que sirvan para lograr un espacio común de políticas públicas y, quién sabe, reformas. Y respecto de los temas sensibles (el tan manoseado indulto, por ejemplo), esperamos que los mismos sean sorteados, y así la reunión no se trabe en un hecho particular.

Dicho esto, no deberíamos ser tan optimistas. Pero es por la gravedad de la situación y el manifiesto interés de ambos líderes por el país que esperamos que nos prueben que estamos equivocados.