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Como era de esperarse, se aprobó la moción de interpelación al ministro de Transportes, Martín Vizcarra. El caso Chinchero y su adenda, como recordamos, se encuentra detrás de la misma, y si de números se trata, fueron 88 votos a favor y cinco (de seis) bancadas las que apoyaron.

Lo primero es sobre la interpelación en sí. En cualquier gobierno, una adenda de este tipo ameritaría al menos una invitación a brindar explicaciones, y muy probablemente una interpelación como la que veremos. El problema central es que Vizcarra, además de ministro de Estado, es el vicepresidente de la República. No debería estar en dicha situación. El problema, entonces, es anterior: debieron guardarlo, protegerlo, aprovecharlo de otra manera.

Vizcarra debió ser un compañero de ruta de PPK, un consejero, alguien que podía representarlo en citas y así, pero no ponerlo en la candela.

Lo segundo es el tema de fondo. El gobierno hace un mal papel al explicar sus problemas; Chinchero no es sino otro ejemplo de lo que se ha convertido en el principal enemigo del gobierno: los contratos firmados por el gobierno anterior. En el fondo, Chinchero es eso: un pésimo contrato dejado por el gobierno de Humala. ¿Otros? ¡Casi todos! Talara, Satélite, Gasoducto, entre otros. ¿Por qué el gobierno no quiso (o no quiere) desnudarlos? Va más allá de mi comprensión.

Lo tercero es lo importante: la censura. Dudo mucho que lleguemos a ese extremo, pero no debemos descartarla. Por ello, muchos analistas aconsejaron la renuncia de Vizcarra (de hecho corrió el chisme por distintos pasillos durante la semana). Ahora ya no se puede. Puesta la fecha, no queda otra que ir y dar la cara. ¿Pero en el momento o al día siguiente? El gobierno deberá hilar fino esto.

Dicho esto, no creo en las posiciones tremendistas que auguran la censura y búsqueda de la vacancia presidencial. Es un escenario, sin dudas, pero de muy (muy) baja probabilidad: la censura solo ocurriría si se encuentra un delito o una decisión inexplicable. Sería un error, por ello, actuar bajo dicha lógica.